¿Desea usted un camión de bomberos o una ambulancia?

Desde hace más o menos un mes se viene produciendo una situación en estos lares por los que cruza el Pisuerga –aunque tiene repercusión por todo el territorio del castillo y el león– que verdaderamente causa estupor y bastante desconcierto. De no ser por las connotaciones particulares que tiene, se trataría de otro caso más de destrucción de puestos de trabajo con la crisis como telón de fondo y excusa, como los muchos que se siguen produciendo en el reino de la bandera rojigüalda –pese a que iluminados, cegatos y sobre todo embaucadores se sigan empeñando en insistir que hemos recorrido el pasillo oscuro y estamos en la sala de espera con bombillas de bajo coste–.

Imagen de una de las movilizaciones frente a la Consejería de Sanidad

Imagen de una de las movilizaciones frente a la Consejería de Sanidad

Sin embargo, este supuesto concreto es algo más complejo. En primer lugar, se trata de un tijeretazo de la Administración Pública en Sanidad, algo que tampoco debería sorprender en exceso si no fuera por su grosería. Hasta ahora la Junta de Castilla y León había sido más sutil que otros gobiernos autonómicos a la hora de meter la sajada en uno de los bienes públicos por excelencia. Esta vez, sin embargo, se ha quitado la mascarilla, los guantes aislantes y la bata, y ha lucido su verdadera indumentaria. Con bombín, levita, zapatos de piel de cocodrilo beato y guadaña sobre el hombro, ha destrozado de un solo tajazo el Servicio de Emergencias Sanitarias que funcionaba desde hacía catorce años a través de una subcontrata con la empresa Madison –antigua Telecyl–.

A partir del 1 de enero, serán los trabajadores actuales del 112 –que se dedican a atender todo tipo de situaciones urgentes, desde incendios hasta el rescate al gato encaramado a la copa del árbol– los que asumirán las funciones, especializadas y para las que se necesita una formación bastante cualificada, que realizaban los 35 empleados de Madison, los cuales se irán toditos sin excepción a engrosar la única lista que tiene más elementos que la de los Reyes Magos, la del Servicio Público de Empleo Estatal. Un fantástico aguinaldo navideño el que la Junta entrega a estas personas, muchos de ellos padres y madres de familia y con responsabilidades y cargas familiares más o menos gravosas. Al menos les quedará el consuelo de que, al Consejero de Sanidad y a sus secuaces, los Tres Magos de Oriente e incluso Papa Noel –mucho más benévolo y tendente a conceder caprichos a los niños malos– les traerá unas cuantas toneladas de carbón –aunque probablemente en la Junta no sabrían que hacer con él; y, si no, que se lo pregunten a los mineros–.

Movilización frente a la Consejería de Sanidad

Movilización frente a la Consejería de Sanidad

El asuntillo de marras va más allá, porque resulta que Grupo Norte –empresa que gestiona el 112 y, a partir de la próxima semana, también lo referente a Emergencias Sanitarias– ha contratado a 17 nuevos trabajadores. La empresa de servicios número uno de Castilla y León ha caído en la cuenta de que la asunción de las nuevas funciones era completamente inasumible por los trabajadores que tenía hasta ahora en plantilla.

¿Por qué no se ha subrogado el contrato del antiguo personal, que contaba con una dilatada trayectoria y con amplia experiencia en esas funciones complejas? Aparentemente, tiene menos sentido que la trama de la última temporada de “Prison Break”. La razón que a uno se le ocurre de entrada es maliciosa, como no puede ser de otra forma siendo vomitada por la chimenea de esta Buhardilla: Grupo Norte no quería asumir la antigüedad de esos trabajadores. Es mucho más barato empezar de cero, borrar el historial y los antecedentes, que siempre son un lastre, y diagnosticar el problema como si no hubiera habido jamás tumores, cefaleas, catarros ni granos en el culo. Si eso deriva en un error, en cualquier caso será asumible, debido a los riesgos innatos a toda atención sanitaria. Y la Junta concede esta petición a Grupo Norte, se lava las manos –algo imprescindible para desinfectar– y brinda con champán.

Movilización frente a la Consejería de Sanidad

Movilización frente a la Consejería de Sanidad

Poco importa si la legislación laboral (la aplicable al ámbito privado, al cual pertenece este supuesto) exige la subrogación de los trabajadores por la nueva empresa, que asume la titularidad de la unidad productiva, produciéndose por tanto el supuesto de sucesión de empresa del artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores. Hay mecanismos para eludir esa exigencia y quién mejor para conocerlos que la propia Administración que hace, deshace y aplica las leyes a su antojo. El principal órgano de gobierno de la región de Villalar de los Comuneros al parecer alega extraoficialmente que el servicio es diferente y se va a desarrollar en otra sede –en la Casa del Barco, junto al antiguo Hospital Militar de Valladolid, que pertenece al mismo complejo en el que se ha venido prestando el servicio de Emergencias Sanitarias– y que, en función de los pliegos (las condiciones del contrato entre la Administración y Grupo Norte), no existe tal obligación de subrogar los antiguos contratos laborales, los cuales ha preferido erradicar como si de peligrosos virus hospitalarios se tratara.

Sin embargo, la explicación oficial es ninguna, tal y como he podido comprobar tras preguntar a la Consejería de Sanidad por el asunto. Aunque en esta Buhardilla no tengo ninguna exigencia de rigor periodístico, me he tomado la molestia de conocer la versión de la otra parte. “No hay mucho más que decir, aparte de la decisión de integrar el servicio en uno solo; todo lo demás ya no nos compete”, es la respuesta que se me ha dado. Por lo tanto, la Junta se desentiende por completo de los trabajadores despedidos y le pasa la pelota a Madison, que, según la Administración, “está intentando recolocarlos en otras campañas”. Algo que yo personalmente veo complicado, conociendo como conozco la política de contratación de dicha empresa.

Movilización frente a la sede de la Consejería de Sanidad

Movilización frente a la sede de la Consejería de Sanidad

Resulta evidente que a la Junta de Castilla y León le importa bien poco el destino de esos empleados, máxime si se tiene en cuenta la trayectoria que han seguido hasta ahora. Madison ofrecía unas condiciones laborales extremadamente precarias y ha estado incurriendo en un clarísimo fraude de ley con algunos de ellos, al haberlos mantenido con el mismo contrato de obra o servicio durante más de tres años. La función de garante de las condiciones laborales de estos trabajadores por parte de la Consejería de Sanidad ha sido nula.

Dicen los sindicatos que toda esta situación degenerará en una merma del servicio de Emergencias Sanitarias, el cual ahora será prestado por trabajadores sin la necesaria cualificación. Pero no sólo lo dicen ellos, sino que también lo aseguran los propios trabajadores que carecen tanto de afiliación sindical como de interés político en la reivindicación. Yo he entrevistado a estas personas –fuera de La Buhardilla– y me han asegurado que la calidad de la asistencia necesariamente disminuirá, ya que los protocolos son muy complejos y no se aprenden en el tiempo récord que pretende Grupo Norte.

Movilización frente a la sede de la Consejería de Sanidad

Movilización frente a la sede de la Consejería de Sanidad

El colmo del esperpento es que la mencionada empresa ha pretendido en las últimas semanas que fueran los gestores de Madison que van a ser despedidos los que enseñaran a los nuevos las tareas a realizar, endosándoselos como compañeros forzosos mientras desempeñaban su trabajo. “Lo hemos estado haciendo, pese a todo, aunque al final nos hemos acabado negando, porque ya era demasiado”, me ha confesado una trabajadora, la cual me admitía con rabia que ellos van a perder sus puestos de trabajo, “pero los que de verdad van a perder son los ciudadanos, que van a encontrarse a partir de ahora, sin saberlo, cuando tengan un problema grave de salud, con una atención telefónica compleja llevada a cabo por trabajadores sin experiencia ni cualificación”. Otra trabajadora compartía conmigo su deseo de que no suceda nada que haya que lamentar, porque realmente tiene temor por los castellanos y leoneses que padezcan alguna situación de urgencia para su salud o la de sus familiares.

Desde la Junta obviamente señalan todo lo contrario y aseveran que ahora se reducirá el tiempo de espera que se provocaba en una primera fase de las llamadas al 112, cuando se decidía si el usuario tenía que ser atendido por Emergencias Sanitarias o por el servicio general. “Eso es cierto”, admite una de las empleadas, “pero no hacía falta despedirnos para eliminar ese filtro innecesario”, añade con disgusto.

Movilización frente a la sede de la Consejería de Sanidad

Movilización frente a la sede de la Consejería de Sanidad

Nada dice la Junta sobre el ahorro que la nueva situación supondrá para las arcas autonómicas. Esto queda mal mencionarlo, porque ahorro en Sanidad es sinónimo de recorte en Sanidad, lo cual suena sumamente antipopular incluso entre la legión de votantes que el PP tiene en Castilla y León.

No obstante, tampoco deberían preocuparse mucho los responsables institucionales de la región por ello, ya que la cobertura que los medios de comunicación con mayor difusión en la zona han hecho de la noticia ha sido prácticamente nula, silenciando durante semanas el conflicto (pese a que ya había movilizaciones) y únicamente haciéndose eco de él cuando se enviaron definitivamente las cartas de despido, si bien de una forma somera, neutra y aséptica, a modo de informe sanitario.

Movilización frente a la sede de la Consejería de Sanidad

Movilización frente a la sede de la Consejería de Sanidad

En Castilla y León comentar cosas que dejan en mal lugar a la Junta puede suponer una grave penalización que los medios, amordazados por la publicidad institucional –mucho menor que hace años, a causa de la crisis–, no están dispuestos correr el riesgo de sufrir.

Así las cosas, se genera un escenario típico en esta España con trasfondo de postguerra si se rasca tras su apariencia de envoltorio navideño del Corte Inglés: trabajadores a la calle, reducción de servicios públicos, beneficio para grandes empresas privadas e incertidumbre para el conjunto de la ciudadanía, que tal vez a partir de ahora podrá toparse con alguna pregunta grotesca si llama al 112 de Castilla y León: “¿Desea usted un camión de bomberos o una ambulancia?”.

Mirando el lado positivo, que dicen que en todo lo hay, al menos ese usuario se reiría un rato y tal vez se olvidaría de la zozobra por el hecho de que su familiar estuviese postrado en la cama y rompiéndose de dolor. La Junta así podría vender la nueva medida mejor, no sólo como efectiva a nivel de racionalización (vulgo racaneo) del servicio, sino también como fomentadora del buen humor y de la alegría, que en estos tiempos tanto escasea en este país de pesimistas.

Movilización frente a la sede de la Consejería de Sanidad

Movilización frente a la sede de la Consejería de Sanidad

Así de paso se dejaría de quejar el siempre entrañable alcalde de Valladolid, tal y como hizo el otro día en su pregón navideño, cubierto con traje de gestor funerario y envuelto por pompa eclesiástica. “Los españoles son muy pesimistas”, decía el incomparable León de la Riva, quien por cierto no ha hecho ni un solo comentario respecto al despido de los 35 trabajadores de Madison, todos vallisoletanos, empadronados en Valladolid y que pagan los impuestos en la Pucela de Don Francisco Javier “El Eterno”. Hombre, Señor Alcalde, digo yo que ya que usted mete las narices en todo, incluso cuando no es de su incumbencia, y que también suele criticar habitualmente a la Junta, a pesar de que sea su propio partido el que gobierne, no hubiera estado de más que aquí hubiera defendido el curro de treinta y cinco de sus vecinos. Tal vez hasta se hubiera ganado algún voto. Ya sé que no le hacen falta, usted que gana arrasando en este municipio lleno de gente cabreada, la misma de la que usted se lamenta.

Mientras tanto, la cesta de Navidad para los trabajadores de Emergencias Sanitarias de Castilla y León –que aún tienen que acudir a su puesto aunque sepan que les van a despedir de forma inminente– viene cargada este año de turrón sin azúcar, jamón etiqueta blanca, escorias de mazapán sin forma de figura y olor a langostinos rancios, por cortesía de la Junta de Castilla y León. Para colmo, sus vapuleados destinatarios todavía le tienen que pedir al niño Jesús que ni ellos ni ninguno de sus familiares se atraganten en Nochevieja con las uvas pasadas que vienen en la cesta y no tengan que recurrir al 112.

Ahora que lo pienso, les dejo, que yo también tengo que poner unas velitas por si acaso, y así de paso decoro el cuartito. ¡Que no se diga que en esta Buhardilla no hay espíritu navideño!

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2 respuestas a ¿Desea usted un camión de bomberos o una ambulancia?

  1. javier dijo:

    La inmensa mayoría de las trabajadoras despedidas merecen el despido con creces, pocas se salvan.
    Compañerismo nulo, hijoputismo máximo, empezando por las coordinadoras, dos arpías, que han seguido el juego de la subcontrata, y han vendido a la plantilla.
    Donde están???

  2. Antonio dijo:

    Se subscribe lo de arriba, les han vendido las coordinadoras, por tont@s.
    A disfrutar lo votao

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