Gamonal enciende el país

Aviso para navegantes, torticeros y partidistas: el titular de esta entrada no implica una declaración pasional acerca de la valentía de los vecinos de Gamonal, ni alabanzas desmedidas sobre su defensa numantina que se ha de extender a cada rincón del terruño rojigüalda (bla, bla, bla). De eso ya hay mucho por ahí en las últimas horas. Y lo dicen seguramente mejor que yo, pues les invade la furia de los sentimientos y las pasiones exacerbadas por ciertos medios de comunicación generalistas (habitualmente adormecidos).

Sin embargo, a los manifestantes del barrio burgalés no les ha impulsado el indecente politiqueo en que algunos quieren convertir el asunto. En absoluto, ellos son los únicos protagonistas, los verdaderamente admirables, independientemente de que se comparta o no su reivindicación. Quede claro, antes de seguir, que yo la comparto hasta el tuétano, por si alguno tras leer esta introducción se halla confuso cual caballero medieval en el Congreso de los Diputados. Ambigüedades y retórica las justas.

(Imagen: eldiario.es).

Ahora bien, desde esta Buhardilla sólo me meto a opinar sobre cosas acerca de las que pueda tener un punto de vista diferente. Si mi visión sobre Gamonal se incluyera en alguna de las dos posturas mayoritarias que ahora mismo uno puede leer/escuchar/ver en los mass media de este país entonces no diría nada. Estas dos posiciones básicamente se polarizan en: apoyo al alcalde Lacalle y a su obra por un lado; por otro, aplauso a la lucha de los vecinos y crítica al cacique Méndez Pozo y al Ayuntamiento del PP. Cuando me trasladé virtualmente a esta alcoba mi propósito fue aportar algo nuevo a lo existente y sobre todo emitir juicios a mi aire, sin contaminaciones externas. Si además consigo añadir unas dosis de polémica y de reflexión, mejor que mejor.

Es obvio que considero que el ya famoso bulevar de Gamonal no es necesario para el bienestar social de la zona y que existen otras prioridades en el área que se pueden satisfacer con mucho menos dinero de lo que cuesta el antipopular proyecto. Va en contra de toda lógica. Pero situaciones como las del barrio obrero de Burgos se dan a lo largo y ancho de la desfigurada geografía española y no tienen relevancia más que para los damnificados. Apenas un par de protestas más o menos minoritarias de la asociación o colectivo de vecinos pertinente, que el Ayuntamiento de turno se pasa por el forro de sus concejales, y a correr, que el tiempo apremia.

Ese es el triste resultado de la mayoría de situaciones que se perciben como incómodas para la ciudadanía en España. Es fácil escuchar frases del tipo a “tienen mayoría y pueden hacer lo que quieran” o “a ti qué más te da, mientras tengas para comer”, procedentes de personas que tienen una capacidad adquisitiva similar a la renta per cápita del barrio obrero del Gamonal.

(Imagen: dcinsti.blogspot.com).

Y es que el país vive en una situación de anestesia brutal, de conformidad con lo establecido, de miedo a la protesta y a la alteración. Es desilusionador observar como la mayoría de la gente que me rodea ruega “virgencita, que me quede como esté” y se despreocupa por completo de los conflictos o problemas generales o particulares que afloran en el territorio ibérico, a veces incluso aunque le muerdan la yugular.

¿Es culpa suya? ¿España es tradicionalmente un país acomodaticio? Sí y sí, pero a medias. No se puede obviar la complicidad de los medios de comunicación. Estos crean un estado de opinión de relativa indignación ante la penosa coyuntura por la que atraviesa el país, pero controlada a su manera. Lo hacen todos los generalistas, a excepción de algunos programas aislados que, en ocasiones, calientan el ambiente. Para lo cual no hace falta más que contar la realidad de las cosas en la mayoría de los supuestos; no es necesario hacer apología de la violencia ni soliviantar intensamente al personal, que está hasta los gamonales –sin plantar– de tanta mediocridad, del paisaje gris, la falta de futuro y la hediondez que se huele por doquier y, a poco que le piquen, se rasca con ganas.

Pero este caso es diferente. Gamonal debe ser retratado y ha de tener eco. Ciertamente que el asunto merece importancia, no seré yo quien diga lo contrario. Pero voy más al fondo, profundizo hasta el tratamiento de las informaciones. Tras leer y escuchar mucho, entiendo lo que está ocurriendo. La guerra de partidos y de sus conglomerados informativos vuelve a aflorar. Al final, se traduce en eso. El PP contra el PSOE. Las dos españas vuelta a su particular tatami de golpes y patadas grotescas.

El País Gamonal 11 de eneroOs invito a todos a que examinéis cómo recogió inicialmente El País, el teórico periódico de izquierdas de este país hipócrita, la noticia sobre las protestas en Gamonal, los días 11 y 12 de enero. Destacaba los violentos incidentes, la provocación de los manifestantes radicales, los destrozos y las detenciones. Apenas entraba a contar y en absoluto a valorar el fondo de la cuestión, usando una neutralidad y asepsia execrables. Tampoco ha de sorprender, pues la información era un copia-pega de EFE. “El tema es local y no tiene mayor interés”, seguramente pensarían Cebrián y sus jefes de redacción.

El País Gamonal 12 de eneroPero en un momento dado, todo cambió. El País se encendió. El periódico se preocupó de hacer periodismo y comenzó a dedicar espacio al suceso, a las protestas y a las manifestaciones. Tiró de corresponsales, elaboró informaciones propias y dejó de recurrir a lo que les mandaba EFE. Es alucinante el contraste que existe entre el tratamiento de los hechos los dos primeros días de la protesta y el tratamiento dispensado con posterioridad. A partir del tercer día –y sigue–, los reportajes son extensos e interpretativos, hay análisis, diferentes versiones, contraste de informaciones y de puntos de vista, artículos de opinión… Incluso comentarios de expertos en sociología. Periodismo, en definitiva.

El País Gamonal 15 de enero¿Qué ocurrió para variar así el rumbo? No es difícil adivinarlo. La cabecera por antonomasia de PRISA había descubierto el maná de los acontecimientos, el componente ideológico del asunto, el rédito político y económico del conflicto. Había olido la sangre más allá de la de los heridos en los enfrentamientos, y como chupópteros acudió allí a lamerla. Ninguna culpa tienen en esto los profesionales que cubrieron la información para El País –y además, muy bien–, sino que mi crítica va dirigida directamente a la deplorable política informativa del diario.

“Oye, jefe, que en la movida esta de Burgos anda metido un constructor que tiene conexión con la Gürtel”, debió decirle alguien a Cebrián. La cosa tiene aún más jugo, pues Méndez Pozo no sólo es el adjudicatario del proyecto de la discordia, sino que, según varias fuentes, goza de la amistad íntima de José María Aznar, fue condenado en 1992 por corrupción junto con el alcalde burgalés de entonces –también del PP– y para colmo de factores planetarios –y fascinantes para el diario de Cebrián– da la casualidad de que es principal accionista de Promecal, grupo de comunicación teóricamente afín al PP –según eldiario.es Méndez Pozo se alía con quien haga falta con tal de obtener prebendas– y propietario del Diario de Burgos, el más leído en la ciudad.

(Imagen: estrelladigital.es).

Sólo faltaba poner la guinda de que el conflicto viene provocado por la crisis económica y el empobrecimiento del país debido a los recortes (sólo los del PP, los que hizo el PSOE ya no importan) –cosa que en gran parte es verdad, pero no totalmente, la cosa a mi modo de ver es mucho más compleja–. Situación idílica. Todas las piezas del rompecabezas encajaban a la perfección para ir a saco con el tema en la agenda informativa del diario. Era la hora de mediatizar Gamonal y, de paso, politizarlo.

Lo más irónico –y al mismo tiempo repugnante– de todo es que el PSOE de Burgos llevaba en su programa electoral el proyecto del mal parido bulevar. Y ahora, viendo la que está cayendo, en un acto de hipocresía y desfachatez repulsivos decide ir en contra del mismo. Y El País –que vuelve a ser pro PSOE desde que Zapatero se retiró de la circulación– encantado de la vida, pues tiene chicha para atacar al PP y a los corruptos urbanísticos como si no hubiera mañana –y como si no hubiera empresarios podridos vinculados al PSOE–. Además, así se posicionan ideológicamente como el medio de comunicación bueno, defensor del pobre, en contra de los malos, que son los del Promecal de Méndez, con el Diario de Burgos en el ojo del huracán.

Por otra parte, están los demás medios, que también se sitúan en una u otra posición, según les convenga y según tengan marcado en su despreciable agenda informativa/ideológica. La mayoría, al lado del alcalde Lacalle y de los periodistas del periódico burgalés, acosados, pobrecitos ellos, por los radicales violentos, simplemente por defender su derecho a la libertad de expresión. En este sentido, para ver la manipulación del conflicto que están haciendo incluso los supuestos medios de izquierdas, resulta impagable y necesario ver estos dos videos, uno protagonizado por RNE y otro por La Sexta, que ya se han difundido ampliamente por youtube. Mejor que los veáis, sobran los comentarios por mi parte, pues los propios “profesionales” se desacreditan solos.

Ahí es donde yo quería llegar: el poder ciudadano proviene de los vecinos de Gamonal y quiere extenderse desde la Red (desde los blogs, foros independientes y medios digitales minoritarios –que contaron mucho antes que los medios generalistas lo que estaba ocurriendo en el barrio burgalés–) por todo el país, y no desde El País, por mucho que el diario de Cebrián despierte de su anestesia, pretendiendo respaldar una revolución ciudadana en la que jamás han creído. Ellos también son garantes de la democracia falsa en la que vivimos; su único interés es que vuelva el PSOE a la cima del poder y vender periódicos atacando al PP siempre que a la ocasión la pinten calva. Ello, pese a que cada vez venden menos, porque cada vez lo hacen peor y se les ve más el plumero.

Al final, uno se da cuenta que el periodismo que rula informalmente por Internet, con todos sus defectos, su desvirtuación y precarización de la profesión, es lamentablemente mejor –o menos malo– que el que promueven los grandes medios, con honrosísimas y escasísimas excepciones. Blogs independientes, dotados de contenido en ocasiones por gente que no es profesional de la información, y que aportan más datos, con mayor prontitud y sin manipulación. Es triste decirlo, siendo periodista como soy, pero jamás seré gremialista ni corporativista –así me irá de mal, probablemente–.

Por supuesto que hay colegas míos que se salvan, pero muchos están tan atados por la mordaza del mantenimiento del orden social que han perdido el verdadero sentido que tenía en su día para ellos dedicarse a esto. Lo bueno de ser un don nadie precarizado es que no estoy mediatizado, ni sustento las luchas de poder, ni creo en las dos españas.

(Imagen: Alberto Di Lolli/El Mundo).

Únicamente creo en la lucha de los vecinos de Gamonal. En la batalla sin política, ni siglas, ni intereses empresariales o mediáticos. Ellos son los héroes, la resistencia y el ejemplo que debe encender la mecha del país. Lo saben hacer muy bien sin violencia, por mucho que haya gente de costumbres relaxing que los tache de terroristas sólo porque haya unos cuantos radicales que se pasen de la raya. Y así de bien lo seguirán haciendo, espero que con victoria final sobre los caciques y los manipuladores ideológicos. Lo malo es que, mucho me temo, acabará metiéndose allí todo Dios, como sucedió con el 15-M, y acabarán manchándolo. Esperaos a que aparezcan UGT o CCOO y será la leche, tendremos el circo completo. Entonces ya sí que se encenderá el país. Pero sin mecha.

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2 respuestas a Gamonal enciende el país

  1. Chemi dijo:

    Querido Álber, lo primero felicitarte por este proyecto. Se está muy cómodo en esta Buhardilla. Estoy de acuerdo, con algún matiz, con el artículo. ¿Me permites un par de preguntas? Sé que si. La primera… está claro que es “de justicia” que, tras tanto mangoneo, la gente se levante. Pero, si una serie de personas -por la fuerza- pueden impedir que se ejecute un proyecto que iba en el programa de los partidos y fue votado mayoritariamente… ¿en qué lugar queda la democracia representativa? La segunda, comparto tu análisis sobre la existencia de medios de comunicación que participan del juego político, incluso con medias verdades (o mentiras). ¿Cómo impedir esto sin coartar las libertades? ¿Y sobretodo, quién lo haría? ABRAZO

    • alber4 dijo:

      Gracias por tus palabras, querido Chemi. Ayudan mucho y las valoro tanto que no te lo puedes ni imaginar. En cuanto a la primera pregunta que planteas, te diré que, en mi opinión, la democracia representativa está en clara crisis. Actualmente yo no creo demasiado en la legitimidad de los partidos que han salido de las urnas, lo cual no quiere decir que justifique la violencia que (muy ocasionalmente, pues en general fueron protestas pacíficas) se produjo en Gamonal. De todos modos, escribiré un día sobre la democracia representativa, me parece un tema interesante a tratar, así que te emplazo a ese momento para seguir debatiendo. Y, respecto a la segunda, tienes toda la razón, no se puede impedir que cada medio de comunicación tenga el interés partidista que le apetezca, pues, de lo contrario, se coartaría la libertad de expresión. Lo que haría falta en este caso es que los ciudadanos estuviéramos bien formados para saber distinguir esto, algo que, desgraciadamente y como bien sabes, en España ahora mismo es casi una utopía. Otro abrazo para ti.

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