Donde empieza la corrupción en el Periodismo (II)

Manifestación 7 de febrero 2014 Gente muy harta en Valladolid (23)Expuse en la primera parte de este artículo el tratamiento que los medios de comunicación con principal difusión dan a las noticias donde hay dos partes en conflicto y desean dar una apariencia de neutralidad, sin comprometerse. Sobre todo cuando uno de estos bandos es el representado por el poder establecido Tomé como ejemplo la cobertura informativa –desinformativa en este caso– realizada por los medios de Valladolid respecto a la carga policial que tuvo lugar frente a La Parrilla de San Lorenzo el 2 de febrero de 2014.

Manifestación 7 de febrero 2014 Gente muy harta en Valladolid (8)Pero, ahondando todavía más en el detalle concreto de estos sucesos, los cuales yo viví muy de cerca antes, durante y después de producirse, los errores graves, omisiones culpables o manipulación dolosa –cada cual que se clasifique en la categoría que crea que le corresponde– en los que incurrieron los diarios, emisoras y el canal de televisión con mayor presencia mediática en Valladolid fue, en mi opinión, todavía más significativo.

Existía en este caso un elemento definitivo para que toda duda razonable que pudieran conservar los profesionales que no habían estado allí cuando se produjo la carga policial se Manifestación 7 de febrero 2014 Gente muy harta en Valladolid (7)despejara: el testimonio objetivo de los periodistas que presenciaron los hechos in situ, los recogieron y documentaron en sus respectivos medios. El relato de los compañeros de Último Cero y Tiempos Modernos, y el mío. Plena coincidencia. Tres periodistas contando exactamente lo mismo. Tres periodistas que habían sido intimidados por la policía simplemente por ejercer su trabajo. En mi caso, no estaba participando en la manifestación, sólo la estaba cubriendo como periodista, tomando imágenes y siguiendo el desarrollo de los acontecimientos, supongo que lo mismo sucedería en el caso de los otros dos colegas. Me parece importante incidir en ello.

En primera instancia, me planteé que, a pesar del revuelo que se había organizado y de que los artículos que escribimos los allí presentes habían tenido una difusión extraordinaria por las redes sociales (yo estuve completamente desbordado), tal vez no habían llegado a los oídos y ojos de los gurús de la información local.

Manifestación 2 de febrero 2014 convocada por Parados en Movimiento (8)Por ello, el lunes me puse en contacto con ellos, sobre todo cuando leí, escuché y vi las bochornosas declaraciones del Subdelegado del Gobierno, Martínez Bermejo, plagadas no ya sólo de parcialidad, sino directamente de falsedades y, lo más intolerable tratándose de un político –aunque tristemente no causa sorpresa–, de una insensibilidad y un desprecio hacia los heridos insoportables. Les expliqué a mis compañeros de profesión cómo se habían desencadenado los acontecimientos del domingo, resumiendo lo que contaba en esta Buhardilla. Lo hice por correo electrónico y también de viva voz el lunes por la tarde antes de que las víctimas comenzaran a relatar en Fuente Dorada sus terribles experiencias –salvo Encarna, la mujer que sufrió un ictus cerebral a raíz de la carga, la cual a día de hoy aún continúa ingresada–. Unas cuantas cámaras, bastantes micrófonos y muchos oídos captaron mis palabras. Me esforcé en dejar claro que yo no era un participante de la manifestación –de nuevo, insisto en este punto, aún a riesgo de ser pesado–, sino un periodista que había acompañado a aquellos ciudadanos que protestaban para ser testigo de sus reivindicaciones y su indignación y contarlo posteriormente. Allí donde ellos, los teóricos referentes de la información local, no habían estado; allí donde la noticia tenía lugar. Aunque esto lógicamente me lo callé.

Sin embargo, fue un intento absolutamente en vano. Yo me temía que así sería, pero quise confiar. Opté por dejar de lado esa negatividad y esa desconfianza que normalmente suelen guiar mis actuaciones y que desgraciadamente no me suelen fallar jamás. Ya podían hacerlo las muy cabronas, pero habitualmente están ahí para recordarme que los seres humanos pocas veces o casi ninguna vez se comportan como tú esperas de ellos.

Pensaba, ingenuo de mí, que el testimonio de un colega de profesión, a quien ellos y ellas mejor que nadie presumirían una cierta objetividad, les haría dar un tratamiento distinto a la información. No lo hicieron. Siguieron con su neutralidad e incluso dieron un paso más allá. No les tembló el pulso a la hora de hacer hincapié al lanzamiento de globos de pintura y Globos de pintura en sede PP 3 de febrero 2014 IIde huevos a la fachada del edificio que alberga la sede del Partido Popular realizada al final de la manifestación del lunes, ya que los restos de algunos de esos objetos cayeron sobre algunos periodistas (también en el escaparate de Los Telares y en otras partes del edificio como el portal).

Aclaro que no estoy criticando el que se hiciera hincapié en este comportamiento de una minoría de manifestantes, sin duda alejado de lo que debería ser una manifestación pacífica, y que por tanto debe ser constatado. Lo que estoy tratando de denunciar es la doble moral, la hipocresía, a la hora de recoger unos hechos y otros. Esas “armas”, por muy reprobable que pueda ser su lanzamiento –en mi opinión sobre todo conduce a una imagen de gamberrismo o de vandalismo adolescente, lo cual siempre resta seriedad a una reivindicación–, son inofensivas y no ponen en riesgo la integridad física de nadie. Algo muy distinto a lo que sucede con las porras y los puños de los antidisturbios.

Globos de pintura en sede PP 3 de febrero 2014Sin embargo, muchas informaciones del día después enfatizaban especialmente la caída de la sucia carga sobre los pobres y valientes periodistas que estaban allí en un escenario peligroso, al pie del cañón, cubriendo la noticia, jugándose el tipo. Resultaba irónico teniendo en cuenta que el día anterior varios compañeros suyos que trabajan por su cuenta o para medios muchísimo menos conocidos habían quedado encerrados por un cordón policial, habían sido intimidados y hostigados por los antidisturbios y presenciado una verdadera carga, esta sí, peligrosa, con la posibilidad de también recibir algo más que pintura sobre sus ropas. Aunque a fin de cuentas salieron, salimos, bien parados. La peor parte se la llevaron personas como Juan –apaleado y, para colmo, detenido– Emma –la mujer del abrigo rojo– o Encarna, entre otros. Por no hacer nada. Pero al parecer no era relevante. Por lo visto, no tenía interés informativo reseñar que había compañeros periodistas que habían estado allí y habían dejado constancia de ello en sus medios y blogs. Era más importante dar mucho bombo a las declaraciones del Subdelegado del Gobierno, que por supuesto no estuvo allí, y se basaba en los informes de la parte agresora.

Manifestación 2 de febrero 2014 convocada por Parados en Movimiento Valladolid (3)Hago un inciso aquí sobre un aspecto que no se ha comentado mucho, pero que me parece muy representativo de las ganas de retorcer que tiene la UIP. Se dice que hubo tres heridos entre los policías. Aún admitiendo que esto fuera cierto, suena absolutamente irrisorio que alguno de los manifestantes pudieran haberles causado las lesiones. Es de sentido común que, de ser reales dichas lesiones, estas habrían venido provocadas por la propia fuerza que emplearon al utilizar la defensa –bonito eufemismo para un instrumento de ataque como es una porra– o al reducir a los detenidos. Jamás por una agresión de los allí reunidos, porque sencillamente carecían de armas y nadie en su sano juicio se arrojaría contra un agente antidisturbios equipado con todos los elementos para producir daño ajeno.

Por lo tanto y retomando el tema principal, los periodistas no sólo disponían en este supuesto de suficientes elementos de juicio como para, con un mínimo de valoración objetiva, desmontar la absurda versión del Subdelegado basada en el inefable informe policial, sino que además la lógica y el sentido común así lo demandaban.

Pero durante toda la semana prefirieron confrontar declaraciones y reflejar los hechos como si hubiera una contradicción y un conflicto en el que no estaba claro quien decía la verdad. Neutralidad, eso que muchos ciudadanos reclaman ignorantemente a los profesionales, pese a que no hay nada menos objetivo (y menos honesto) que una información neutral. Resulta bastante curioso cómo los principales mass media de este país elaboran, interpretan (e introducen opinión entre medias, además de retorcer los hechos, lo cual sí supone manipulación) en informaciones relativas a asuntos de mucho condicionamiento ideológico (y sobre todo partidista) como la independencia de Cataluña, la imputación de la Infanta o la legislación sobre el aborto y sin embargo tiendan a comportarse como una agencia de noticias respecto a otro tipo de acontecimientos, pese a que tengan un claro trasfondo político y social, como lo acaecido el domingo 2 de febrero en Valladolid.

No me parece apropiado –y me alargaría demasiado– detallar la actuación de cada uno de los medios. Están en Internet, mediante enlaces a páginas, podcasts o videos de youtube, así que los podéis consultar si queréis y, como dirían ellos, “sacar vuestras propias conclusiones”, Pero sí me parece de justicia hacer un par de matices, uno de carácter positivo y otro de tintes negativos.

El primero, excluir a Radio Valladolid (Cadena SER) de estas críticas. Fue el único medio que se tomó mínimamente en serio mi testimonio, pinchando un corte en su informativo del lunes por la tarde y colgando un audio del mismo en su web. También fueron prácticamente los únicos que se preocuparon por hacer una mínima valoración de lo que había sucedido el domingo, en vez de reflejarlo simplemente de forma aséptica. Seguramente podrían haber hecho todavía más, pero al menos hicieron algo y se lo agradezco mucho.

En el polo opuesto, debo destacar la actitud de Onda Cero Valladolid. No tengo absolutamente nada especial contra ellos, pero lo que hicieron en este caso estuvo muy feo. Y hay que poner de manifiesto la fealdad, porque de lo contrario se convierte en rutina y la belleza en excepción. En su programa “Aquí en la Onda” del lunes 3 de febrero una señora mayor llamó al programa asegurando, entre otras cosas, que los manifestantes golpearon al “señor subinspector” y trataron de quitarle el arma.

Manifestación 7 de febrero 2014 Gente muy harta en Valladolid (25)La buena mujer, que debía de tener increíbles dotes detectivescas además de un arrojo impresionante para la edad que denotaba su voz, se coló entre la supuestamente peligrosa turba de agresivos manifestantes y observó claramente la provocación de uno de los militantes de la guerrilla urbana. Aún más, la anciana heroína al servicio de los indefensos antidisturbios salió indemne de la trifulca que habían organizado los antidisturbios, arriesgándose a recibir algún impacto procedente de las porras (perdón, defensa) lanzadas sin control por los atacados agentes.

Obviamente, todo lo anterior no es otra cosa que pura ironía sin más fin que poner de relieve el manipulador tratamiento de la noticia, ya que la “testigo” no era tal, sino la madre de uno de los policías que intervinieron y que había llamado a la emisora voluntariamente. La señora, autoerigida en portavoz de su hijo, el cual demuestra su valentía dejando que sea su madre la que dé la cara por él –no es tan fácil argumentar con la voz como con la porra–, cuenta con vehemencia lo que su retoño le relató “al llegar a casa”. Eso de por sí hace que el testimonio sea menos fiable que un subdelegado del gobierno en una manifestación.

En cualquier caso, resulta absurdo pensar que una persona desarmada se pueda atrever a tratar de arrebatarle el arma –¿la pistola?– a un policía y a propinarle un golpe, máxime en el contexto de un tremendo despliegue policial –había más o menos el mismo número de agentes que de personas protestando–. Ya sólo por ello las declaraciones de la mujer quedan bastante deslegitimadas.

Aún así, admito que los compañeros de Onda Cero desconocían a primera vista (o escucha en este caso) si todo eso podía ser cierto no (recordemos, ni ellos ni los demás medios con mayor difusión estaban allí) y por lo tanto pusieron cierta atención a lo que dijo la “inesperada observadora”. Y en cualquier caso, la mujer tenía el mismo derecho a expresarse en la emisora que cualquier otra persona. Eso en sí mismo no me parece criticable. Pero lo que sí es, a mi juicio, completamente censurable es que, tras reflexionar y analizar el “testimonio indirecto” de la señora, no consideraran la falta de credibilidad de dichas declaraciones.

Concentración Fuente Dorada 3 febrero 2014 protesta contra represión policialAún con todo, lo peor fue lo que hicieron en la edición vespertina de “Aquí en la Onda”. Entrevistaron en directo al Subdelegado del Gobierno –con una tibieza insólita, casi telegrafiándole las respuestas– y, al final de la charla, le indicaron que querían que escuchara un testimonio sobre los hechos. Le pusieron un corte de la llamada que había efectuado la madre del agente antidisturbios. Sé que Onda Cero estuvo en la manifestación de Fuente Dorada y grabó mi testimonio. Sin embargo, decidieron desterrarlo, desecharlo, mandarlo al contenedor de cosas inservibles. Dieron Concentración Fuente Dorada 3 febrero 2014 protesta contra represión policialprevalencia absoluta al de una mujer que ni siquiera había estado allí sobre el de un compañero de profesión que había cubierto la manifestación y contempló los hechos, a riesgo de sufrir una detención o agresiones por ello. Ese es el criterio informativo que utilizó la emisora del Grupo Antena 3.

No estoy en condiciones de decir si lo hicieron con intención expresa de manipular, lo primero porque quiero pensar –¿de nuevo estaré siendo ingenuo?– que nadie hace eso de forma totalmente consciente y lo segundo porque mi alto nivel de implicación en el tema tal vez me inhabilite para emitir un juicio y lo haga desde las vísceras. Por mucho que en esta Buhardilla yo haga y deshaga a mi antojo, coloque los muebles a mi gusto, pinte las paredes como a mi me apetezca y desordene, ordene o decore tal y como me venga en gana, intento alejarme de las valoraciones que proceden únicamente de la bilis, porque caería en el radicalismo, y especialmente en este tema es algo que quiero evitar a toda costa. Así que prefiero creer que simplemente aplicaron un criterio de selección absolutamente erróneo y equivocado, pero sin voluntad expresa de manipular –aunque ciertamente el efecto sea la manipulación–.

Los demás medios no se diferenciaron en exceso de lo que ya he expuesto. Confrontación de declaraciones con altisonancia de la versión oficial, ninguna valoración ni interpretación, y el “sírvase usted mismo” propio de un establecimiento de hostelería y tremendamente desacertado en el sector del Periodismo.

Soy consciente de que todas estas críticas me pueden perjudicar, pero lo único bueno de ser un don nadie en este mundillo, un paria anónimo al que casi nadie valora ni toma en consideración, como me han demostrado a raíz de todo esto, es que seguramente ninguno de los destinatarios de las críticas lea este artículo o incluso, si lo hacen, no se den por aludidos, o, aún más allá, lo desprecien como despreciaron mi testimonio el día después de esos graves incidentes que, en un panorama mediático mínimamente serio, deberían haber copado las portadas y la actualidad local durante días y haber sido analizados en profundidad.

No obstante, pensando –nuevamente con ingenuidad, algo indigno de esta Buhardilla en la que se mira todo con recelo– en que haya alguno o alguna de mis colegas que sí lea con detenimiento lo que estoy escribiendo y pueda sentirse ofendido u ofendida, les diría que me gustaría que, aunque me pongan a parir, hagan un pequeño ejercicio de recapacitación, pues, tal vez, entre todas las tonterías que he puesto, haya alguna cosa que pueda ayudarles a hacerlo mejor, incluso viniendo de un don nadie que no es gurú de la información. Hasta del diablo se puede aprender. Y no me cabe duda de que ellos lo saben hacer mucho mejor. Como por ejemplo –por dar una pincelada de alabanza entre tanta crítica– lo hacen sus compañeros que cubren la información deportiva local, a la mayoría de los cuales conozco bien, y de cuyo trabajo puedo afirmar que en líneas generales –siempre hay deshonrosas excepciones– es realizado con honestidad y profesionalidad.

De modo que, retomando el tema por el que comencé el artículo y que partía de las declaraciones que Jordi Évole realizaba con motivo de la entrevista que le hizo la Asociación de la Prensa de Madrid, considero que el hecho de estar en la parte más baja del escalafón periodístico no exime de tener un mínimo de valentía a la hora de ejercer la profesión. No digo que deba haber comportamientos heroicos, pues eso a nadie se le puede exigir, pero sí un mínimo de rigor que por lo menos adecente esta profesión completamente herida y que va camino de las catacumbas más absolutas del ostracismo y el desprestigio, si no lo está ya. Si a eso se suma la gravísima crisis que golpea al sector –mucho más grave que en otros sectores, y completamente silenciada, aunque esto es algo que trataré en otro artículo–, la situación que se genera es de hecatombe total. El Periodismo es actualmente un cuerpo –como el policial–, especialmente corrupto en la cúspide, en el cerebro, en el aparato neuronal, pero que comienza a oler a putrefacto desde las plantas de los pies mal tratadas y escasamente ventiladas.

La información generalista en España es manejada por un artefacto de cabeza monstruosa, mitad robótica mitad animal mutado de última generación. La única forma de que se derrumbe y se pueda reconstruir con apariencia de Afrodita es que los elementos mecánicos que lo sostienen en la base se averíen, abandonen sus parámetros automáticos de ordenación programada y comiencen a actuar de forma imprevisible, generando fallos en el sistema que lo hagan caer.

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2 respuestas a Donde empieza la corrupción en el Periodismo (II)

  1. Vota y Calla dijo:

    Me ha gustado, Álber. No soy optimista, pero si no nos quejamos, si no levantamos la voz y señalamos, seguro que no cambia nada. Hay demasiado “estómago agradecido”, en el periodismo, en la política y en los cuerpos policiales.

    Buenísimo por cierto lo de la madre del policía llamando a la radio para contar lo que le había dicho su nene en casa mientras le hacía el colacao XD.

  2. Rodrigo dijo:

    Gracias por poner palabras a un sentimiento (una sospecha a veces) que muchos tenemos. Como tú dices no se le pueden pedir actuaciones heroicas a nadie, pero si se le puede pedir a todo el mundo que “haga su parte”.

    Un abrazo

    http://elfarodelmar.blogspot.com.es/

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