Operación Palace y la “columnia” de Salvador Sostres

He estado toda la semana vacilando sobre si hablar o no del ya histórico Operación Palace, el falso documental dirigido por Jordi Évole que emitió La Sexta el pasado domingo coincidiendo con el 33 aniversario del 23-F. Se ha escrito tanto sobre él que me he estado resistiendo a ser uno más de tantos que dicen cosas sobre algo cuya magnitud seguramente se debería analizar mucho más en frío y con el paso del tiempo.

Sin embargo, la columna de opinión de Salvador Sostres publicada en El Mundo del martes me despejó las dudas. Soy consciente de que a este tipo lenguaraz y provocador, que únicamente busca bombo y fama, no se le debería hacer caso, pues al hacerlo se le está dando justo que persigue. No es que me importen demasiado por regla general sus opiniones, expresadas en un estilo que hace péndulo entre lo poligonero y lo esnob (extremos que se cruzan más veces de lo que uno pueda suponer). Salvo cuando insulta las respeto, como no puede ser de otra manera, aunque esté a años luz de las mismas. Otra cosa es que me parezcan barbaridades, como probablemente a él también se lo parecerían las mías. Cada uno es muy libre de pensar lo que quiera, aunque suene algo espeluznante que en el año 2014 haya personas que opinen cosas como por ejemplo que el hombre poderoso, que tiene la facultad de mandar y disponer sobre la vida de otros, resulta más seductor a las mujeres (reciente artículo en el blog de Sostres). Por no hablar de sus hachazos continuos al Estado del Bienestar, su admiración enfermiza a los empresarios o su odio hacia la mayor parte de la clase trabajadora.

Salvador Sostres. (Imagen: vozpopuli.com).

Pero, como digo, a mí me preocupa bastante poco, le leo como si fuera un tebeo y no le doy excesiva importancia. De hecho, estoy seguro de que no se cree ni la mitad de las cosas que expresa y que solamente las escribe o dice para escandalizar, con un mero afán mediático.

Sin embargo, las barrabasadas que dijo el otro día sobre Operación Palace no me dieron igual. Porque no eran opiniones, sino falsedades enunciadas con desfachatez y guiadas únicamente por el objetivo de atacar, descalificar y confundir a la gente de forma tendenciosa y maledicente. Cuando alguien escribe una columna y suelta una mentira detrás de otra (en el sentido de enunciar hechos que no son reales) pierde el derecho a que su texto sea respetado. Una opinión libre no es sinónimo de soltar todo lo que le venga en gana a uno sin límites de ningún tipo. Hay un mínimo de honestidad que hay que respetar, existe la obligación de ser fiel a la verdad más elemental, aunque luego cada uno sea absolutamente autónomo para interpretarla como quiera y opinar sobre ella. Un juicio de valor basado en una mentira no es una opinión, sino una calumnia. El problema es que aparece publicada en el segundo periódico generalista con mayor difusión en España. Un diario que aspira a ser serio como El Mundo debería replantearse si quiere contar con colaboradores como Sostres, porque no le hacen ningún bien. O al menos podría recomendarle a Salvador que no vaya de salvapatrias y sea un poquito más riguroso con los hechos sobre los que habla.

Jordi Évole. (Imagen: La Sexta).

Por otra parte, tengo que decir que me molesta sobremanera que un tertuliano agitador con ínfulas de experto en temas políticos y sociales se atreva a criticar a un periodista realmente ducho en las mencionadas materias y que conduce el mejor programa de esas características que hoy día se puede ver en cualquier canal de televisión en España. Si las críticas infames hubieran sido vertidas por una persona cualificada y con méritos suficientes, bien fuera por su formación o por su trayectoria profesional, también me escocería, pero que encima sea alguien como Salvador Sostres quien pretenda llevarse el gato al agua resulta tan delirante como estar leyendo crónicas marcianas.

El susodicho comienza agradeciendo a Jordi Évole haber llamado “en broma” fascista al Rey en Operación Palace, porque “otras veces lo hace en serio”, afirma Sostres. Me quedé absolutamente alucinado al leer tal aseveración. Por más que he rebuscado en mi mente y en la hemeroteca, no he conseguido descubrir ni una sola vez en la que Évole haya sido irrespetuoso con Juan Carlos I ni con ninguna otra figura pública (incluso me cuesta muchísimo pensar que el productor de Salvados  considere de esa forma al monarca). Se le podrán criticar cosas al periodista catalán, pero jamás le he escuchado decir una palabra que llevara implícito o explícito un tono descalificador hacia alguien, ni en la forma ni en el fondo. Obviamente, podría ser que para Sostres tildar a alguien de fascista no sea sinónimo de faltarle al respeto, sino que, al contrario, le resulte incluso honorable. No me resultaría sorprendente, dadas las ideas que suele expresar. Tal vez le gustaría que yo, como hacen otros, le llamara “en broma” fascista. Así quizá conseguiría su objetivo y derramaría semen mental al verse relacionado con el término, pero no le daré ese gustazo, ya que pienso que constituye excesiva atribución para alguien que no pasa de ser un bocazas y un bocinero.

Juan Carlos I en un momento del discurso que pronunció en la noche del 23-F. (Imagen: RTVE).

Sin embargo, lo que más me indignó de la opinión panfletera y difamatoria del exmatriculado en la Universidad Autónoma de Barcelona –durante un curso– fue que dijese que Operación Palace “recreaba la vieja “fantasía de la izquierda” basada en que el intento golpista del 23-F había sido “organizado o incitado por el Rey” y dejaba en el aire la idea de que “la derecha una vez más nos ha robado la historia”.

Sencillamente descacharrante. Para mear y no soltar gota, si no fuera porque miles y miles de personas que leyeron el martes la columnia de Sostres pudieron dar pábulo a lo que escribía este personaje si no habían visto el programa. Por fortuna, los que sí lo habían visionado (más de 5 millones, por cierto) sabían perfectamente que en el mismo participaron, entre otros, Luis María Ansón o Jorge Verstrynge, de ideología conservadora y que fueron cómplices del engaño de Évole. Pero es que además el falso documental partía de la idea de que el golpe falso había sido acordado por los principales representantes parlamentarios, incluidos Santiago Carrillo y Felipe González (especialmente el primero bastante poco sospechoso de ser derechas), esto es, el exfranquista Fraga, Sabino Fernández Campo, Adolfo Suárez e incluso el militar Miláns del Bosch (auténtico golpista en la versión oficial sobre el 23-F), y que el Rey simplemente había sido un colaborador más, pero no el ideólogo principal ni el incitador.

Por lo tanto, aquello que afirma tajantemente Sostres no es una posible opinión sobre el programa, ni siquiera supone una simple desvirtuación de la verdad. Va más allá, se trata simple y llanamente de inventarse otra realidad y asimilarla a una cosa con la que nada tiene que ver. Algo así como si yo dijera ahora que Sostres deja entrever con su artículo sobre la erótica del poder (al que antes he hecho referencia) la vieja idea machista (y delictiva) de que a las mujeres las excita que los hombres las dominen y puedan tratarlas como a esclavas cuando lo deseen. Seguro que a él no le haría mucha gracia que alguien extrapolara esa conclusión, pues sería completamente falsa (espero), por mucho que sus pensamientos limiten en bastantes ocasiones con lo misógino.

De hecho, la intención de Operación Palace no puede estar más lejos, bajo mi modesto punto de vista, de las mamarrachadas que suelta Sostres. Fuera aparte de que el programa en su contexto global trató de mostrar irónicamente y con una maestría espectacular que los medios tienen la capacidad de manipular hasta el infinito y más allá, pienso que el periodista catalán (Sostres sólo es catalán) intentó hacer una especie de homenaje a la Transición Española, juntando a personalidades políticas de muy distinto signo que fueron claves a principios de Los 80 (tal vez por aquel entonces ni siquiera estaba tan pervertida la política), además de a algunos periodistas y gente del mundo del cine, como José Luis Garci. Y lo que resultó aún más entrañable, los unió para que fueran cómplices todos ellos del chiste televisivo, como si hubieran hecho 33 años después una especie de nuevo pacto de Estado infinitamente más divertido y relajado que aquel del que fueron partícipes durante aquellos años decisivos para la democracia española, ahora tan esquilmada y despedazada por los políticos actuales.

Debate posterior a Operación Palace. (Imagen: La Sexta).

No es que yo sea un defensor acérrimo de la Transición, porque creo que fue mucho más conservadora de lo que podía haber sido y también pienso que las “dos españas” siguieron existiendo pese a ese gran acuerdo entre ellas (por lo que se nos vendió un buenrollismo que en el fondo no era tal) pero no es menos cierto que en el contexto de aquella época, después de tantos años de dictadura y con todas las posturas enfrentadas que había no se podía pedir peras al olmo, todos tenían que ceder bastante para llegar al lejanísimo mínimo denominador común, y por ello tuvo un mérito impresionante. También por parte de la ciudadanía española, por supuesto, pero sin los políticos hubiera resultado imposible. Parece mentira que ese estamento actualmente se halle tan denostado (por deméritos propios).

Jordi Évole y su equipo (no nos olvidemos de los fantásticos profesionales que le acompañan semana tras semana) dieron una lección de elegancia, inteligencia y originalidad. Por mucho que haya habido otros falsos documentales a lo largo de la historia (como el famoso Operación Luna), se trata del primero de estas características en España y además tiene el valor añadido de que se centra en uno de los sucesos más controvertidos y de mayor calado social que ha habido en este país, lo cual implica un indudable riesgo (no hay que olvidar que aterrorizó a la mayor parte de la población, aunque nos parezca muy lejano a los que no lo vivimos).

El teniente coronel Tejero durante el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. (Imagen: http://www.lainformacion.com).

Pero todo esto es solo es mi opinión, emitida desde una Buhardilla modesta y, aunque acogedora, llena de limitaciones, si bien intento que tenga las menores estrecheces posibles. Tal vez el problema de Sostres radique en el hecho de que realmente escribió su columnia desde la propia habitación del Palace donde en el programa de Jordi Évole se fraguaba la conspiración para planear el falso golpe. Tal vez por eso también esté llena de falsedades.

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4 respuestas a Operación Palace y la “columnia” de Salvador Sostres

  1. Vota y Calla dijo:

    Pienso lo mismo, que Sostres escribe conscientemente para provocar. Lo malo es que se lo permitan. Aquí la izquierda juega con desventaja. ¿Imagináis a un columnista de izquierdas que se permitieran el lujo de afirmar que todos los curas son pedófilos? Lo echarían inmediatamente. Sin embargo, a estos tipejos, las “columnias” (me ha gustado) les salen gratis.
    Pero incluso sabiendo que sólo busca que se hable de él, a veces es inevitable contestar, como has hecho tú tan certeramente (voy a compartir la entrada ahora mismo).
    Yo también caí y en un momento de calentón le dediqué una extensa columna que publiqué en Diario Progresista. Aquí os la dejo, por si queréis echarle un ojo:
    http://www.votaycalla.com/haiti-sostres/

    Un saludo, sigue así 😉

    • alber4 dijo:

      Ya ves, Salva, a veces no se puede resistir uno a la tentación de contestar a este “calumnista” de la vida. Hay que reconocer que el tío sabe provocar, eso no se le puede discutir. Tienes muchísima razón con la reflexión que haces respecto a los columnistas de izquierdas. No digo que todos los columnistas de derechas sean irrespetuosos, pero por regla general los columnistas irrespetuosos suelen ser de derechas. Mil gracias como siempre, Salva.

  2. Johnb251 dijo:

    You are my inspiration , I have few web logs and very sporadically run out from to brand. gagdddedeece

    • alber4 dijo:

      Heartfelt thanks, John, It´s one of the prettiest comments that I have ever recieved. I don´t try to be inspiration of anyone when I write, I only express things from my own honesty and feelings. I guess that is impossible without inspiration, anyway… Thank you again!

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