Respuesta de una valiente (por Carmen Carrión Ordás).

La presente entrada es realmente especial y marca un hito en la aún corta historia de esta Buhardilla.

Una intrépida y encantadoramente osada literata ha hecho méritos para ser la primera persona a la que permito colocar un mueble en esta pequeña alcoba. Es realmente complicado que yo consienta a alguien colarse en la estancia de mis enteros dominios y aún menos que le deje modificar su contenido. Pero ella se lo ha ganado con creces.

Se trata de Carmen Carrión Ordás y ha escrito las maravillosas líneas que a continuación transcribo en cursiva y que suponen su respuesta a uno de esos desafíos míos que se mueven a caballo entre la prosa y la poesía, titulado Cobardía (“Cobardía es cuando te fuiste sin darme la oportunidad de despedirme”). Ella ha cogido el guante con una empatía absolutamente admirable y me ha dado la réplica, metiéndose en la piel de uno de los destinatarios de mis contundentes palabras, aún sin conocerlo. Eso sólo se puede definir como abrumadora valentía y esta es su respuesta… La respuesta de una valiente.

 

Tu ego palpitante en tu cuerpo es incapaz de dejarte ver más allá de todo lo que no sea tú mismo. Si algo aprendí contigo fue a mirar sin ver; a oír sin escuchar; a lapidar sentimientos.

Y todavía me llamas cobarde.

No conocía a nadie de quien pudiera despedirme. ¡Te busqué durante tanto tiempo dentro de ti …! La sensación de no saber realmente con quien estaba fue tan agonizante que el cansancio crecido ya en mi cuerpo solo necesitaba perderse. Era como mirarse a un espejo y no encontrarse reflejado.

¡Qué podía hacer con un ser inexistente, ausente de todas mis palabras bonitas, esas con las que te nombraba, todas desde las entrañas!

¡Qué podía hacer con todo el aire que respiraba cuando estabas cerca, hinchándome de ti y con las sábanas despojadas de la cama, humedecidas pero yacentes!

¡Qué podía hacer con tu sonrisa perfecta, llena de trampas, de sonidos sordos y de opacidad!

¡Qué podía hacer con tus palabras de vocablo culto, composición lineal de sintagmas, llenos de heridas que cicatrizaban unas en mi cuerpo, otras en mi alma!

Y todavía me llamas cobarde.

De repente seguí un camino concéntrico, bajando por espirales me encontré a mí misma de nuevo.

¿Y sabes qué?

Comprendí que no tenía miedo de ti, que nunca lo había tenido y precisamente no tenía más que decirte, porque ya te lo había dicho todo; ni a sentirte, porque te había sentido todo, tanto, que conseguiste desgastarme de mí misma. No cabían despedidas en espacios vacíos.

Y tú, mientras, ajeno a todo. Creciendo desde tu ego hacia tu ego, alimentándote de mi ser, siendo tan solo existencia simbiótica triste, dependiente, colérica, enfermiza, cobarde.

Y todavía me llamas cobarde.

¿Quién es el valiente?

 

Autora: Carmen Carrión Ordás.

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2 respuestas a Respuesta de una valiente (por Carmen Carrión Ordás).

  1. Carmen dijo:

    Me ha encantado la idea de ser colocadora de muebles en tu pequeña alcoba. Colocadora de muebles… -pensé-. Todo un honor, una categoría y un privilegio. MUCHAS GRACIAS por colarme en la estancia de tus enteros dominios, DE VERDAD, por tu reconocimiento y tu acogida.

    En realidad, parte de mi poema es tuyo también.
    Cuando uno escribe, lo hace desde lo enfermizo y necesidad imperiosa de ensamblar en las palabras, sentimientos, dolor, risa, amor, odio… de todo aquello que le hace escribir. Porque uno no es dueño de sus palabras, son ellas las que le poseen. Y esto es justo lo que me sucedió cuando te leí, cuando leí “Cobardía” y… un arrebato de locura hizo el resto.
    A partir de ese momento, formaste parte de mi música, del paisaje que me rodeo cuando escribo.

    Soy yo, quien te da de nuevo las GRACIAS por ser mi cobijo en una larga noche de insomnio en la que perdí la voluntad conscientemente, entrando en tu valiosa y acogedora Buhardilla y,
    aunque no soy mujer de instancias ni peticiones (y mucho menos formales), me urge decirte que, no dejes de escribir nunca. No sería justo que las palabras perdieran su voz y la poesía su sentido.

    Un beso,
    Carmen.

    • alber4 dijo:

      Si hubiera alguna manera de marcar comentarios favoritos, este sin duda sería mi favorito de todos los que me han dejado en el corto pero intenso período de habitabilidad de esta Buhardilla. Sería algo así como un retrato envuelto en un marco añejo y elegante sobre el marco de la chimenea. Mil gracias, Carmen, no me cansaré de dártelas y aún así no será suficiente. Nunca dejaré de escribir, porque como bien sabes es una necesidad vital para mí, casi como respirar. Un beso grande.

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