Ya no hay flores en mayo

Recuerdo sin la nostalgia que me gustaría albergar que en mi infancia mayo era un mes marcado por las flores que se le entregaban a María, la considerada madre de Dios. En mi colegio católico se celebraba una ofrenda de flores a la que decían virgen. De esa forma, se llenaban las aulas y los pasillos de pétalos todos puestos en su sitio debido, como si simbolizaran que la mujer referente del cristianismo jamás fue desflorada.

Paralelamente a este florido despliegue, también se daba mucha importancia al día de la madre individual de cada uno, a quien también se le confeccionaban regalos fabricados de modo artesanal, si bien tengo la sensación de que todo aquel ambiente alentaba sibilinamente a romper la hucha y acudir presto y raudo al Corte Inglés. Al menos yo siempre lo hacía y además lo tenía fácil, pues apenas lo separaban cinco minutos de mi casa.

En la puerta del centro comercial por antonomasia de mi vida consumista, antes de ser austero y diligente –sin necesidad de ser padre de familia–, quedábamos en mayo los amigos, ya de adolescentes, para dirigirnos desde allí dando un paseo a los cines del centro, antes de que el alcalde León De la Riva consintiera y fuera cómplice de su desaparición, aunque por aquel entonces, en esos mayos de los que hablo, ya estaba sentado en su poltrona, con el báculo, la calva, la barba y su sonrisa de ginecólogo bien pagado. Después hacíamos nuestros primeros escarceos en el mundo de la golfería, camino a la Rosaleda, cuya homónima lucía como un mosaico multicolor bien tupido y que asaltaba a la vista, junto a las aguas del Pisuerga.

Uno a veces piensa cómo es posible que las cosas fueran tan sencillas. Todo consistía en hacer regalos a las madres, sonreír, llenar de flora los edificios y agasajar a los mitos religiosos. Parecía tan fácil vivir…

El curso escolar casi había terminado, pero todavía quedaban las fiestas, que eran a mediados de mayo. Siempre estaba la verbena donde había unos pocos que triunfaban entre palmitos de gloria a las luces del baile en el polideportivo, los más que disfrutaban de la prolongación de su pubertad entre la oscuridad de las canchas de minibasket y los toscos campos de futbito y unos cuantos que comenzaban a saber lo que era la frustración, ya fuera en los lavabos o en las gradas hacia las que nadie miraba.

Pero incluso para ellos las puertas del verano estaban abiertas de par en par y los sueños se extendían en los meses sucesivos, después de mayo. En la lejanía, e incluso próximo si unos se apostaba donde las verjas azules, junto a la plaza donde se forjó la leyenda de Julia, se escuchaba de vez en cuando el traqueteo del tren, cuando no había AVE hacia Madrid ni tampoco pasarelas retorcidas que cruzaran las vías.

Ahora todo es muy distinto. En vez de flores este mayo de 2014 que ya se fue me trajo ramas putrefactas al espíritu. Desaparecieron las vírgenes pero se quedaron los violadores. Esos que secuestraron niñas en Nigeria, colgaron a jóvenes en Jordania, condenaron a la lapidación a mujeres en Sudán e hicieron la vida imposible a españolas en los barrios de ciudades provincianas, más allá de los raíles.

En este mes que se fugó entre estertores, resacas y quejas histriónicas de políticos todo pareció susceptible de cambio, aunque nada se modificó. Ya no hubo cura que llevara a la capilla de mi colegio las iglesias, pero sí tipos que llevan su apellido y que le dijeron a Europa “podemos”.

Pero en realidad no se puede.

No se puede luchar contra algunas cosas que suceden en esta sociedad, que cree más en las leyendas que en la realidad de las tragedias mundanas.

Porque en este mayo de 2014 que se quiso ir de forma pérfida, dejando traumas en los maltrechos sentimientos de algunos, tampoco había escapatoria.

No había verano que se abriera en flor para alimentar la esperanza.

No existían verbenas con flores sin desvirgar, sino paseos con flores marchitas.

Ni siquiera flores que llevar a la tumba, porque tocaba seguir viviendo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en relatos y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s