Gobierno psicópata

Los que habitamos este terruño del Planeta Tierra sobre el que ondea cada vez con mayor flatulencia la bandera rojigüalda nos hemos quitado el velo de los ojos. No en todos los casos el efecto cegador era absoluto, incluso hubo algún visionario que se despojó bien pronto del trapo velador, pero digamos que la mayoría adolecíamos de una considerable miopía, si bien el grado de dioptrías variaba según los casos. En virtud de esto, sabemos ya que no ha habido ni un maldito gobierno capaz de aplicar políticas socio-económicas mínimamente decentes en España durante la etapa democrática. Parece que tampoco ha habido un solo gobierno decente en el sentido puro del adjetivo. Nos queda la duda de los de la UCD en la etapa postfranquista. Lo de después lo tenemos bien claro.

Ahora bien, una cosa es eso, mal inherente al triste tejido público de este país desastroso y corrupto a nivel estructural tal vez desde su fundación, y otra cosa es lo del gobierno actual, que ha ido un paso más allá, ha dado un salto cualitativo inefable, tan complicado que sólo por ello merecería la medalla al Mérito Deportivo. Hasta su llegada, los dirigentes políticos españoles gestionaban el Estado con cierta despreocupación respecto al bienestar de sus ciudadanos más vulnerables y favorecían con más o menos descaro el apoderamiento de la clase más pudiente del país. Sin embargo, habían mantenido un cierto aspecto de humanidad, aunque manara del postureo, parte inextricable de la política.

El gobierno del Partido Popular en diciembre de 2011 (imagen: eldiario.es).

Incluso el gobierno del Bigotes (que no tiene nada que ver con uno de los implicados en la trama Gürtel… ¿o sí?), habitualmente parapetado en su imagen de soberbia y endiosamiento, con aquella táctica consistente en elevar a su líder grotesco a las alturas de la divinidad (aunque para ello tuviera que poner los pies sobre la mesa), recordaba su humanidad precisamente en la caricatura que encarnaba. En ciertos momentos, hasta conservaba una cierta apariencia de ética a la hora de manifestarse, aunque sólo fuera con el fin de superar la imagen de la cruel decadencia que arrastraba el gobierno más prometedor y por ello también más decepcionante de la historia de España, el del Nosferatur González, que se empeñó en pervivir dentro del ataúd para cerrarse a la realidad de los desfalcos, desmantelamiento y desfiguración que se perpetraba desde su gabinete. También el ejecutivo del denostado ZP –defenestrado gracias a su propio mérito y al de los medios de comunicación– tenía un matiz de cercanía, aunque emanase de los cuentos de Las Mil y Una Noches; humanidad envuelta con esa pompa de la justicia y la bondad imposibles e irreales en una mano, mientras con la otra le otorgaba parabienes al Alá de turno, en cuyo nombre (¡alabado sea!) justificaba los desvaríos capitalistas de sus paranoias más humanas.

Sin embargo, el gobierno de estos días inciertos en los que vivir en España es un arte carece de todo respeto a lo humano. Resulta a veces espeluznante observar su comportamiento externo, la política comunicativa con la que se rige. Le da igual que las cifras de desempleo sigan rondando los cinco millones y medio de personas, que la Sanidad Pública haya dejado de ser sanitaria para convertirse en puramente asistencial, que los jóvenes españoles continúen abandonando su tierra ante la falta de futuro y que otros muchos deseen hacerlo pero no puedan por sus circunstancias económicas (hasta en la tragedia del exilio hay clases), o que haya informes presentados por Cáritas en los que se demuestre con datos incontestables la fractura social (que por otra parte es fácilmente comprobable si uno observa la realidad en derredor, sin necesidad de estudios), el empobrecimiento de la mayoría de los ciudadanos y la desaparición no ya de la igualdad de oportunidades, que nunca existió, sino de su mera ficción. Claro que no toda la catástrofe es imputable a su gestión lamentable y despótica (contrastando con su blandura en otras áreas), pero ellos han sido la punta del iceberg del nepotismo, la grosería política y la inutilidad.

Presentación del Informe Foessa 2014 por parte de representantes de Cáritas. (Imagen: compromisoempresarial.com).

La reacción de este ejecutivo ante tal nivel de ruina ciudadana consiste en no hacer nada ni decir una sola palabra al respecto o, aún peor, emitir declaraciones como las de Cristóbal Montoro, negando veracidad a los estudios que hablan de una sociedad dividida; manifestaciones que oscilan entre lo demente y lo surrealista. Por su parte, el mismo día en el que salen los últimos datos de la EPA, el presidente, ministros y otros dirigentes del partido que gobierna se dedican a vanagloriarse de que sean mejores que los anteriores, casi con euforia, como si fueran fantásticos y no hubiera nada más que hacer para mejorarlos. Se trata de una falta de respeto tan indecente hacia los millones de desempleados y los otros tantos millones que, en vez de disfrutar de ellos, sufren empleos precarios con los que se malvive o se sobrevive en el mejor de los casos, que da grima. Ante los múltiples casos de corrupción, el impresidente del gobierno habla varios días después para pedir un perdón que no se cree ni él, sin un ápice de emoción en la voz, como si se tratase de un ensayo leído, con una medición tan alejada de lo personal que produce una sensación mezcla de miedo y asco. Resulta tan insultante que es preciso escuchar a la Desesperanza Aguerrida, con su forma de hablar entre populista, campechana y fascista, para recordar cierto gesto humano en el partido del gobierno, aunque sea en lo dramatizado e impostado. Pero es preferible eso que observar a la secretaria general sin un solo temblor, ni en directo ni en diferido, a la hora de hablar de la presunta (“todo presunto”) indignación con que se ven los escándalos desde Génova.

Mariano Rajoy junto a algunos miembros del gobierno y a los presidentes autonómicos del PP (imagen: Partido Popular).

Se trata de actitudes que van más allá de lo criminal en un sentido general, pues hasta los sujetos que delinquen tienen su punto de humanidad. El comportamiento de este gobierno sólo es equiparable al psicopático: frialdad, carencia de emociones, ausencia de empatía, percepción fantasiosa de la realidad y egolatría. No hay ser humano que recuerde más a un monstruo inhumano que el psicópata. Este gobierno se comporta de un modo psicopático, de modo que es inhumano.

Se podría transigir con un gobierno torpe e incompetente, incapaz de gestionar el país (total, otro más, no viene de hoy). El truco consiste en ser un poco paciente y esperar a que lleguen las elecciones para despedirlo “por bajo rendimiento en el trabajo” (lo triste es que, a diferencia de lo que ocurre en el mercado laboral privado, en este caso sí existe indemnización por despido). Ya se hizo con el ejecutivo de ZP. Estaba repleto de sin sentidos y por lo tanto se le retiró la responsabilidad (me gustaría ser futurólogo y adivinar que va a suceder lo mismo con el actual, pero tengo mis serias dudas de que sus votantes vayan a ser tan implacables, por mucho que los sondeos hablen de cambio sin parangón en la historia de España).

Sin embargo, convivir diariamente con el sufrimiento que produce el estar gobernados por un órgano inhumano, que produce repeluznos y escalofríos por su ruptura de puentes afectivos con los ciudadanos, resulta verdaderamente insoportable. ¿Y qué se puede hacer para tratar con alguien que posee un espíritu tan poco antropológico? A mí sólo se me ocurre una cosa: poblar Moncloa de niños. Bien es sabido el poder de los querubines para domesticar y humanizar a monstruos, sobre todo a los que son un poco ineptos. Quién sabe si aquel que instruyó en su día al pequeño Nicolás tuvo la misma idea que yo.

Por desgracia, el infante no era tan pueril ni tan bondadoso, y acabó saliendo más calculador de lo previsto. Y mucho más listo que el engendro gubernamental de Rajoynosangro, En el guindo, Tusanasyomato y demás criaturas.

Lo cual, dicho sea de paso, tampoco es muy difícil.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en España, Política y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s