Para que la Navidad suene diferente

Tengo la sensación de que muchos de los que me leéis odiáis estas fiestas navideñas, pero tanto para ti que detestas la algarabía de luces, borracheras, champán y compras como para ti que ves estos días con ilusión, sensación de fraternidad, paz y algo de ñoñería sentimentaloide, o incluso sintiendo el espíritu elevado y la divinidad presente, creo que hay algo que nos une a todos y esa es la música. Por eso he decidido dedicar mi entrada de Nochebuena a las canciones con temática navideña o inspiradas en las vivencias, sensaciones o sentimientos (de amor, religiosos, odio, asco, tristeza o lo que sea) que se experimentan estos días.

Que no teman los que odian los villancicos tradicionales, que esta selección que voy a hacer poco o nada tienen que ver con ellos. Si no es mucho pedir, que tampoco deje de leer aquel que piense que voy a presentar una recopilación de canciones pop-rock sobradamente conocidas por todos como el Happy Xmas (War is over) de John Lennon, el Last Christmas de Wham o el All I want for Christmas is you, de Mariah Carey, sólo por citar tres de las más conocidas y que posiblemente también sean, cada una en su estilo, mis preferidas. Ya incluí estos y otros temas, todos mis famosos, en un artículo que escribí para el portal suite101.net pensado entre otras cosas para generar visitas, lo digo con sinceridad, de ahí que valoré más el criterio de popularidad y de comercialidad que mis propios gustos, opiniones y preferencias de ese momento, aunque tampoco lo desdeñé por completo.

Este año me voy a centrar en un aspecto muy poco conocido y también muy poco explotado de la música navideña. Se trata del pop-rock hecho en castellano, aunque también hablaré de alguna canción con un estilo más cercano al folclore del país en cuestión, si bien siempre manteniendo la pauta de que sean canciones englobadas dentro del concepto de música popular del siglo XX, es decir, temas más o menos modernos y no villancicos tradicionales, todos ellos en castellano y además poco popularizados.

Por orden de antigüedad, procede comenzar por una canción que he descubierto este año y, honestamente, me ha encandilado, además de generar mi admiración. Es una composición de origen costarricense que data ni más ni menos que del año 1907 (la música es José Joaquín Vargas y la letra de José María Alfaro) y que supone toda una crítica social hacia la Navidad, lo cual en aquella época tenía un mérito tremendo.

Seguimos avanzando en el tiempo para que haya un orden cronológico y también para que no haya tanta distancia en cuanto al sonido, y llegamos a la época en la que en España se componían canciones que bebían de la Navidad, tratándola desde un punto de vista religioso o sacro, pero con un estilo musical pop (en el sentido amplio del término). No he encontrado en este sentido una canción mejor que la archiconocida Navidad de José Luis Perales, pero como he prometido no caer en la repetición, dejo esta canción de José Guardiola, publicada en 1957, mucho menos popular, que se llama Campanas de Navidad, entroncada en ese tipo de música melódica con mucho instrumento de cuerda que tan presente estaba en la Navidad estadounidense de la década de los 50. No tiene demasiadas referencias religiosas, lo cual sorprende teniendo en cuenta la época en la que se publicó.

Saltamos otra década y nos vamos a los años sesenta, cuando se fraguaba una de tantas burbujas económicas que ha habido en la historia reciente de España. En la naciente televisión española estaban el Dúo Dinámico, Marisol, El Consorcio… Obra de estos dos últimos es esta auténtica fricada llamada Happy Christmas que se “interpretó” en el especial de Nochevieja de 1969 emitido por el ente público estatal de comunicación. Tal vez por ese toque de rareza haya decidido incluirla, pese a que pueda parecer un poco ridícula y suene muy emperifollada y angelical. Pero Marisol tenía su punto, hay que reconocerlo, y el tema tiene, bajo mi punto de vista, cierta calidad. Además, creedme que tampoco hay mucho donde elegir entre la música navideña que se hacía en España por aquel entonces… Y por lo menos esta canción tiene el mérito, en comparación con otras creadas durante el tardofranquismo, de que en la letra se acuerdan de los que no tenían tanta alegría en Navidad. Aunque el mensaje que se da es totalmente beato: “en cualquier lugar llora un niño más que de hambre de falta de amor. Dale lo que tengas, pues sólo pide tu calor”. Como he dicho, no hay demasiado donde escoger.

De hecho, bajo mi punto de vista tenían bastante más calidad las canciones navideñas que se producían en Latinoamérica. Y traigo dos ejemplos bien distintos, pero ambos realmente notables. Por una parte, un corrido mexicano de José Alfredo Jiménez titulado Ya se va diciembre, que según he leído en algún sitio podría haber sido la contrapartida de la mucho más conocida Amarga Navidad. Esta última es deprimente, es una canción de desamor y a alguno tal vez su escucha le pueda despertar ciertas ganas de cortarse las venas, mientras que la que aquí cuelgo representa todo lo contrario. Es un tema romántico que habla de aprovechar el momento con la persona querida, porque “piensa que se van los años, que se va la vida, que se va diciembre”.

Veinte años después y en otra línea completamente distinta, Silvio Rodríguez compuso una de sus obras de arte musicales, con inspiración en la Navidad, tratando de regalar una canción a aquellos que no pueden escucharla. Una pasada de tema, no demasiado conocido a nivel popular, ni tampoco una de las más famosas del cantautor cubano.

Precisamente la mayor singularidad que en mi opinión tiene la música navideña en castellano a diferencia de lo que sucede con la estadounidense o británica es que las mejores canciones son creaciones de cantautores que hablan de los aspectos menos agradables de la Navidad, si bien suelen dejar un toque de esperanza, salvando en cierta medida el lado positivo que tienen estas fiestas. Serrat y Sabina lo hicieron con maestría en su disco conjunto La Orquesta del Titanic (pese a algún verso algo tonto cantado por Sabina), pero como de esa pieza ya hablé en un artículo que escribí el año pasado por estas fechas, he escogido otra que he descubierto este año y que me gusta aún más (que me perdonen mis admirados Joan Manuel y Joaquín). Es menos ácida, pero también mucho más compleja, completa, se mete en cada resquicio de la Navidad tal y como la vivimos en España y a mí por lo menos me llega hasta el tuétano. En mi opinión, Hay una luz es la canción navideña pop en castellano con la letra más lograda de todas las que he escuchado en mi vida. Una maravilla, especialmente cuando Ismael Serrano, intérprete junto a Tontxu, Javier Bergia, Virginia Labuat y Pedro Guerra de esta canción escrita por Manuel Cuesta (que ese día tuvo un ramalazo de inspiración tremendo), pide a los Reyes Magos que no se olviden pasar de Bruselas en su camino hacia Belén.

Siguiendo con esta tendencia a componer canciones solidarias sin movernos de España, merece la pena dedicar una escucha a las canciones que han compuesto diversos grupos españoles para la campaña del turrón Suchard, Hecho con tus sueños. Aunque ninguna tiene una letra con excesivas referencias navideñas, es evidente que están totalmente influidas por las cosas que rodean estas fiestas. La mejor posiblemente sea la de Maldita Nerea, pero como a esta banda la voy a mencionar después, elijo la que cantaron el año pasado Efecto Pasillo y Leire de la Oreja de Van Gogh, que aquí por suerte está menos empalagosa de lo habitual. Se agradece y el temita les quedó simpático, es muy alegre y tiene bastante energía y vitalidad, aunque no posea grandes pretensiones. También es verdad que, hablando de spot navideños y aunque las comparaciones sean odiosas, no hay parangón posible con las míticas sintonías de El Almendro y de Las Muñecas de Famosa. Qué lo voy a hacer si soy un nostálgico…

Como decía antes, la banda de origen murciano Maldita Nerea también encaja con este género, porque su estilo musical algo infantil y ñoño, aunque efectivo y bien cuidado, es perfecto para hacer una canción de Navidad esperanzadora, a pesar de que para algunos ver una estrella en estas fechas sea sinónimo de desear hacer ver las estrellas a los falsos que nos ponen la cara bonita sólo porque se acerca el final del año. Pero estos tíos saben tocarlo y cantarlo de una forma que hasta te lo puedes llegar a creer en determinados momentos, hay que admitirlo. Veré la estrella suena bien y merece su hueco, porque además es bastante poco conocida.

Pero, si hablamos de niños, que son a fin de cuentas la parte esencial de la Navidad, para bien o para mal, según se mire, hay que abrir un capítulo para las canciones pop decididamente infantiles o incluso hechas por niños. En cuanto a las primeras, este tema de letra bastante estúpida pero de ritmo contagioso y estribillo pegadizo llamado Nuestra canción de Navidad se lleva la palma. Al parecer, sus intérpretes Ana Mena, Aaron Colston, Ainhoa, Andrea y Malena fueron los finalistas del My Camp Rock 2 organizado por Disney Channel España (no me preguntéis más).

Por lo que respecta a la segunda ramificación, y también dentro de los concursos, ya van siete ediciones del que promueve Cadena 100 y con el que premia cada año al mejor villancico pop hecho por un coro infantil. Sorprende la calidad de algunos de ellos, incluso aunque no hayan resultado ganadores, pero en mi opinión el mejor es este Es Navidad de 2010 compuesto por el profesor Juan Antonio Ruipérez e interpretado por el coro del Colegio Narciso Yepes de Murcia.

Hablando de sonidos corales y de estilos algo más celestiales, aunque sin abandonar el pop, en la época reciente también se han compuesto villancicos que se pueden entroncar dentro del género música cristiana, muchísimo más en países latinoamericanos que en España. La mayoría en mi opinión dejan bastante que desear en cuanto a calidad musical y vocal, pero algunos se salvan e, independientemente de que uno sea religioso, sólo defienda el carácter pagano de estas fiestas o sea ateo, Un Cuento de Navidad, a cargo de Melissa Romero, Adrián Romero, Daniel Freire y Juan Gerardo Franco, es una buena canción con un toque folk más que interesante.

Vamos a subir la intensidad y a meter guitarras en la ecuación, que ya iba siendo hora, no sea que algunas penséis que me he convertido al mesianismo musical. Aquí va una canción pop-rock que dudo mucho que sea conocida por alguno de vosotros, de hecho yo la he localizado por casualidad y me ha atrapado. Confieso que tampoco sé nada de la banda compositora y ejecutora de este artefacto llamado Todo es posible en Navidad (Ding Dong), unos malagueños llamados Hotel Mutante.

Avanzamos otro nivel en el rock y nos pasamos al punk para presentar uno de mis temas favoritos de esta lista totalmente subjetiva y nada homogénea que estoy desplegando. Siento debilidad por este grupo madrileño llamado Pantones, que ha sido uno de mis grandes descubrimientos musicales en este 2014, y cuando escuche este temazo navideño (con aires críticos y gamberretes, pero nuevamente no destructivos) titulado Canción de Navidad, confieso que me emocioné. “Y si hace frío qué más da, sé que pronto se me pasará… Y si estoy triste qué más da, sé que pronto se me pasará si coges la guitarra y me dedicas tu canción de Navidad”.

Llegados a este punto, no me queda más remedio que dedicar un pequeño espacio a las canciones directamente antinavideñas, que en castellano hay muchísimas (casi más que pro-Navidad, a diferencia de otros países, algo que no me sorprende dada la idiosincrasia de esta nuestra tierra). Sin duda, la mejor representante, más que nada porque es de las pocas que tiene la calidad suficiente como para ser incluidas en este artículo (la mayoría son pésimas, y lo dice una persona amante del rock por encima de cualquier estilo musical, pero no todo el rock es bueno, igual que no todo el pop es malo), es el Villancico de Ska-P. Esta canción, salvo por la parte final, que es repetitiva, machacona y, en mi opinión, sobra (ya queda claro en el resto del tema la declaración de intenciones y, sin esa última fase, hubiese resultado mucho más sutil, aunque tal vez también menos comercial y facilón), es una gran canción, propicia, como casi todas las de la mítica banda de Vallecas, para saltar desfasados y bailar ska frente al árbol de Navidad, tal vez derramando alguna que otra copa de champán, cava o vino espumoso en pleno frenesí.

Y hasta aquí hemos llegado. Aunque tal vez la navidad sea mentira, como canta Ska-P en esta canción, lo cierto es que a mí, pese a lo contradictorio que pueda resultar dado mi carácter, me gusta en cierto sentido (y absolutamente nada en muchos otros) y la intento disfrutar. Quizá me engañe como si fuera un niño pero, como le dije hace poco a una amiga, prefiero poner una ilusión, por muy irreal que resulte, a determinadas cosas, aun sabiendo que la realidad es gris y esto sólo es una anécdota anual, probablemente muy mentirosa. Pero qué cojones, con la que está cayendo, es necesario para el bienestar mental timarse a uno mismo de vez en cuando y, qué queréis que os diga, soy de los que cuando veo la niebla, la nieve, el frío, las luces y a los niños reír, se me remueve la fibra.

Y, en cualquier caso, hay algo que no es falso, sea Navidad o cualquier otra fecha, y es la música. Así que, te gusten más o menos las canciones, seas de un estilo u otro, espero que encuentres tu favorita en esta extraña y algo surrealista selección que he configurado con la que os deseo a todas y todos los abuhardillados una Feliz Nochebuena o al menos lo menos infeliz posible.

Merry Christmas!!

 

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