Carta de bienvenida a Óscar Puente

Estimado Óscar:

Espero que me excuses de utilizar el tratamiento formal que desde ayer te corresponde por derecho tras tu investidura como alcalde de Valladolid. Confío en que el nuevo tiempo que ha comenzado implique también nuevas formas y una mayor cercanía en la relación entre los ciudadanos y sus instituciones. Por ello, no veo justificación en dejar de hablarte con la misma familiaridad de lo que he hecho hasta ahora en nuestras pocas comunicaciones.

En primer lugar, te reitero la felicitación que ya te dirigí personalmente el pasado 24 de mayo, cuando se conocieron los resultados de aquellas elecciones ya históricas cuyo resultado anticipaba que, salvo sorpresa, acabarías convirtiéndote en el nuevo primer edil de nuestra ciudad. Cierto es que, como dice tu predecesor y criticado León de la Riva, pero en esto no le falta razón, tomas posesión como alcalde pese a haber sido el candidato que menos votos ha recibido en las diez elecciones que se han celebrado en Valladolid desde que España es una democracia formal, pero no creo que eso sea impedimento para restarte méritos por haber mantenido más o menos el tipo en unos tiempos de hecatombe para tu partido, el socialista. Aun así, se trata de una rémora con la que tendrás que lidiar siempre, sabes que te acompañará durante tu mandato y tus rivales y detractores te lo recordarán. Tendrás que sobreponerte. Pese a todo, te doy nuevamente la enhorabuena y te deseo mucha suerte en esta nueva andadura. Buena falta nos hace que la tengas.

Sin embargo, el tiempo de congratularse y de escuchar los aplausos termina aquí, como bien sabes. A partir de ahora, empieza el trabajo duro, el verdaderamente difícil, las múltiples exigencias, las demandas, los objetivos cuya consecución te generará escasos elogios en comparación con los intensos abucheos que propiciará su no satisfacción. El trabajo de mandatario, de líder político, es poco agradecido en el plano emocional, supongo que tú ya lo conoces, pero por si acaso no está de más recordártelo. Otra cosa es el asunto económico, del que habéis estado discutiendo estos días con fruición. No me meteré en estos temas, aunque sí he de decirte que estoy totalmente de acuerdo con tu propuesta de rebajarte el sueldo, pues el anterior me parecía desproporcionado. Si bien yo hubiera metido un poco más la tijera, tampoco me parecía razonable la excesiva reducción que sugería una de tus nuevas socias de gobierno, Charo Chávez, y su formación Sí Se Puede Valladolid.

Por lo que a mí respecta, en mi doble papel de ciudadano vallisoletano y de periodista, trataré de trasladarte algunas de las reivindicaciones que creo, desde un punto de vista tanto subjetivo, como objetivo requieren ser atendidas, así como alguna sugerencia que pienso sería interesante que tomarais en cuenta en el nuevo equipo de gobierno.

Pienso que lo más primordial lo tenéis claro, pues tanto el PSOE, como Valladolid Toma la Palabra como Sí Se Puede lo incluían en sus programas respectivos. Hacer una labor de detección de los problemas que afecten a las necesidades básicas de los ciudadanos de Valladolid y paliarlos con un paquete de medidas urgentes. No es la solución, ni mucho menos, pero ahora mismo hay gente tan golpeada por ese expolio que han llamado crisis aquellos a quienes interesaba que pareciera un accidente, que hace falta tomar medidas de alivio inmediatas. Posteriormente, debéis implementar políticas de reinserción de toda esa gente por debajo del umbral de la pobreza o que lo supera por poco y que ahora mismo sufre diferentes riesgos, desde la pérdida de su vida o de su salud física o mental, hasta la exclusión social, pasando por un mal común a todas las coyunturas de desesperación, como es la pérdida de oportunidades y, aún peor, de la esperanza.

Esto que puede sonar muy teórico y poco práctico creo que debe de ser mucho más sencillo de aplicar a la práctica en el ámbito de un Ayuntamiento. Basta con tener voluntad política y creo que vosotros la tenéis, en especial la nueva Concejala de Servicios Sociales, Rafaela Romero, tendrá que trabajar mucho en este sentido. Pero lo primero, Óscar, es la detección, esto es muy importante. No se pueden destinar partidas millonarias (os he oído hablar de 4 millones de euros) a lo loco, hay que hacerlo con cabeza y raciocinio. El tema de la apertura de los comedores escolares en verano es un ejemplo claro de que se debe antes hacer una labor de consulta y estudio previo que creo que aún no habéis hecho muy profundamente, porque Cruz Roja y Cáritas, dos asociaciones que saben más que nadie de estos asuntos, consideran que no es necesario en lo que se refiere a la satisfacción de la necesidad de alimentos, pues existen otras vías mejores que no suponen apartar al menor de su ámbito familiar.

Sin embargo, yo personalmente pienso que sí es imprescindible convencer a la Junta para que no los cierre por un tema de conciliación de la vida laboral y familiar. Me consta que muchos padres tienen que hacer verdaderos ejercicios de malabares en verano para poder compaginar su trabajo con el cuidado de sus niños. Es más, yo iría más allá y negociaría con las AMPAS para establecer actividades complementarias destinadas a la conciliación que no sólo cubrieran la franja horaria de la mañana (como sucede con los campamentos urbanos), sino también de la tarde, al igual que ocurre durante el curso escolar. Con esto se lograría además un doble objetivo, como es crear empleo para profesionales de la animación, el tiempo libre y en general del sector de la Enseñanza. Y créeme, Óscar, sé que habría una tremenda demanda en este sentido. Con ello muchos de estos vallisoletanos podrían tener otra opción de obtener ingresos durante los meses de verano y no andar sufriendo a cuarenta grados de temperatura rebuscando hasta debajo de las piedras para lograr algunos euros que llevarse al bolsillo hasta que los vientos del otoño los rescate de los lunes al sol achicharrante.

Si te parece, aprovechamos la coyuntura para hablar de la política que, a mi entender, podríais adoptar desde el Ayuntamiento para mejorar la situación laboral de los vallisoletanos que ya trabajan y sobre todo de los que no lo hacen. Sí, todos sabemos que el Estado limita mucho las competencias de las corporaciones locales en esta materia y que con el vergonzoso panorama creado por el Partido Popular con su reforma laboral para complacer a la Troika las manos están muy atadas. Sin embargo, sí hay empleados que trabajan directa o indirectamente para el Ayuntamiento, o para instituciones, organizaciones o entidades que dependen del mismo, cuyas condiciones laborales dejan muchísimo que desear, como vosotros mismos destacasteis en vuestro programa de cara a los comicios. Espero que hagáis todo lo posible para que mejoren.

Y en cuanto a la generación de puestos de trabajo, basta con mejorar la política de atracción de empleo en sectores que el antiguo equipo de gobierno se ha dedicado a maltratar en esta ciudad, permitiendo y fomentando la huida de la ciudad de gente muy bien formada, sobre todo jóvenes, y precarizando a los ciudadanos que se quedaban, asumiendo que su única posibilidad era encontrar un trabajo estacional y mal pagado en el sector servicios, en el de la hostelería o en del turismo.

Precisamente recuperar población es una asignatura pendiente para este Ayuntamiento, que se lo debe a miles de vallisoletanos y vallisoletanas que han emigrado a otras tierras, algunas verdaderamente cercanas, con pena y algunos con asco. Después volveré al asunto del empleo, pero creo que es apropiado hacer un inciso para hablar de la política de vivienda. Constituye un factor esencial para que la gente vuelva a querer residir y pagar sus impuestos en nuestra capital y no elijan con preferencia casi absoluta los municipios del alfoz. Mejorar lo hecho hasta ahora desde el Ayuntamiento parece sencillo, porque se ha fomentado descaradamente la propiedad a precios altísimos o bien a través del régimen de vivienda de protección oficial adjudicada con procedimientos y criterios bastante polémicos, por decirlo de un modo suave.

Me parece imprescindible hacer un esfuerzo por fomentar el alquiler con rentas muchísimo más razonables que las actuales, hacer un listado de fincas, inmuebles y pisos vacíos o semivacíos, que en Valladolid son legión insoportable, y establecer medidas serias para que se puedan sacar al mercado de alquiler. Y aunque el ejemplo de Andalucía es una clara muestra de cómo los sectores más apegados a la tradición de los beneficios inmobiliarios privados se van a resistir a un cambio de modelo, canalizados a través del PP y sus recursos de inconstitucionalidad, hay que insistir por esa vía de la exigencia a los bancos.

No se puede consentir que en un país donde tantísimas personas no pueden dormir bajo un techo digno las entidades financieras sigan copando los activos inmobiliarios y los tengan inutilizados. Es algo que se debe cambiar desde la política y los Ayuntamientos ahí tienen mucho que decir. No será algo fácil, por supuesto, porque hay muchos personajes siniestros con poca vergüenza y nula humanidad que se resistirán, pero en este sentido, Óscar, hay que aferrarse a la proclama del sí se puede. Es una de las reivindicaciones más justas del 15-M y de las formaciones políticas que surgieron tras él. Tenéis que escuchar a la ciudadanía que lo pide a gritos y combatir hasta la extenuación en este punto.

Y como nos hemos metido en el tema del ladrillo, resulta adecuado relacionarlo con la política urbanística, donde tengo muchísimas esperanzas depositadas en el nuevo gobierno que tú encabezas, Óscar. El que probablemente será tu mano derecha, Manuel Saravia, va a liderar un área que representa el mayor socavón de la política ejercida por León de la Riva y sus colaboradores. Y poseo gran confianza en su capacidad. Vuestra intención de paralizar el Plan General de Ordenación Urbana es totalmente necesaria y yo la aplaudo. Es hora de poner fin al desvarío del PP a la hora de recalificar suelo para construir áreas homogéneas fantasmales y ensanchar indiscriminada e innecesariamente la ciudad.

Vuelvo aquí también a la idea antes enunciada del listado de inmuebles que lleváis recogida en vuestros respectivos programas. No puede tolerarse el abandono de edificios de propiedad municipal a los que se niega todo uso dotacional y toda salida por declarárseles en ruina de forma torticera. Hay que modificar la mentalidad de la política en este sentido, sustituir de una vez la construcción por la rehabilitación. Es clave para la regeneración de la ciudad, sé que vosotros estáis en esta misma línea de pensamiento y espero que no nos defraudéis.

Deseo con fuerza que se haya puesto fin a la triste historia de la especulación urbanística, a los nefastos episodios tan habituales en esta ciudad de los Valdechivillas, Las Riberas y demás barbaridades. Que se comience a rehabilitar y reformar y se deje de ceder suelo para que se juegue irresponsablemente con él. Por favor, Óscar, no más obras de demolición y construcción que no sean absolutamente ineludibles. Echemos por tierra, nunca mejor dicho, la idea del excavar y levantar, y cambiémosla por el mejorar y mantener lo que ya se tiene. Y darle una utilidad y un aprovechamiento.

No puedo evitar aquí hacer una referencia al soterramiento, quizá el asunto más delicado de todos a cuantos os vais a tener que enfrentar en el futuro desde el nuevo gobierno de la ciudad. Un tema viejo que huele pero que sigue de completa actualidad. En este sentido tengo una dicotomía clara, porque por una parte soy bastante contrario a la obra pública faraónica, creo que no ha dado más que disgustos a largo plazo a este país y sólo ha servido para alimentar cortoplacistamente a algunos estómagos necesitados y para engordar los que no lo precisaban. Pero también comprendo que mucha gente lo anhela para que la vía deje de fracturar a la ciudad.

Lo que sí tengo muy claro es que no se puede plantear como hasta ahora, confiando en una financiación hipotética, de dibujos animados, basada en la misma falacia de siempre, la del hormigón, el ladrillo y el crédito hipotecario. Hay que estudiar nuevamente todo el proyecto, creo que ya lo habéis comentado en alguna ocasión, y a raíz de ahí reconsiderarlo. Y, si se sospecha tras esa valoración que va a ser más perjudicial que beneficioso hacerlo, no quedará más remedio que suspenderlo o anularlo. Sí, será un varapalo importante, especialmente para los vecinos de los barrios del este, pero esos deberían pedir cuentas a los responsables de dibujar una mentira inspirada en las políticas que nos han llevado a la ruina.

Las mismas políticas que han convertido a esta ciudad en un conglomerado de apariencia bonita por el que es bonito pasear, hacerse fotos, lucir buen vestido, elegante traje, tomar tapas y vinos, que nadie lo duda y todos estamos muy orgullosos de ello, pero cuyo fondo de armario, a poco que se busque, es soso y descafeinado. Las iniciativas culturales y de ocio son escasas y siempre las mismas desde hace años, no hay apenas innovación, riesgo, apuesta por otro tipo de actividades mucho más populares, sin tanto fasto como el Valladolid Latino o las tonterías que se hacen en la Plaza del Milenio para justificar su derroche, algo que realmente entronque con la ciudadanía, que tenga un carácter más alternativo. Tu colega Ana María Redondo tiene mucha tarea por delante en esta área tan miserablemente maltratada.

He leído en el programa de IU que habría que fomentar la creación artística local y en el de tu partido que proponíais recuperar los conciertos y actividades culturales diversas en la calle. Me parecen medidas muy acertadas y complementarias. Lo de la música es algo que clama al cielo después de estos años de oscurantismo, incluso de persecución, hacia las bandas y músicos locales, que también se hizo extensible durante una temporada a los artistas de todo tipo.

Desde el Ayuntamiento se puede y se debe fomentar un ciclo de espectáculos estable, que dure todo el año y se consolide, negociado con la hostelería pero que también salga a la calle. No hablo de traer a Bisbal o a Malú, sino de apostar por artistas mucho menos mediáticos y de gran calidad que hay en el panorama español y sobre todo confiar en los locales, que hay muchos y muy buenos. Al principio costará, porque ahora mismo la ciudad es tan anodina en este sentido, se ha perdido tanto la costumbre de disfrutar de este tipo de ocio que va a ser una tarea dura revitalizar esos movimientos, pero al final lo bueno triunfa y se impone, Óscar.

Algo parecido puede ser aplicable al teatro y a otro tipo de manifestaciones culturales, aunque no han estado tan dañadas como la música. Pero sí que es necesario bajarse del Olimpo y descender a la Tierra, no sólo programar espectáculos para gente pudiente en el Calderón o en el Miguel Delibes y vivir del oasis que supone el Teatro de Calle, porque suena a algo medieval, a conceder una semana al vulgo para que pueda tener contacto con el escenario. Hay muchísimas compañías locales e independientes a las que se debe impulsar, ofrecer espacios, darles la opción de ofrecer su arte. Y aún más importante, acercarlo a los colegios y a los institutos. Los niños, niñas y adolescentes deben mamar la cultura, relacionarse con ella, tenerla presente en sus vidas como algo cotidiano y normal. Ah, y por favor no os olvidéis del Lope de Vega, como han hecho la Diputación y este Ayuntamiento desde hace una década.

Me gustaría hacer una referencia al asunto de los cines, en este caso para meteros una pequeña colleja metafórica a PSOE e Izquierda Unida. Me resulta sorprendente que habléis de recuperar el Cine Castilla y de apoyar a los cines del centro de la ciudad cuando estuvisteis plenamente de acuerdo en su día con el alcalde y sus acólitos en el asunto del traslado del Casino al edificio del Roxy, que era el cine más antiguo de toda Castilla y León. Aquello aún me resulta doloroso, no se me olvidará jamás, pero espero que dentro de vuestro fuero interno sepáis que fue un error gravísimo y un atentado contra la cultura de esta ciudad. A partir de ahora, sólo espero que realmente obréis en consecuencia con vuestro pensamiento y no permitáis más expolios como ese en favor de empresarios privados. Por favor, acordaos especialmente del Casablanca y del Manhattan, leyendas vivas de la ciudad, sobreviviendo a base de proyectar únicamente cine independiente.

En este punto, que como ves me interesa mucho, tengo que hacer un parón obligatorio  para hablar de literatura, por lo mucho que me toca a nivel personal. Podéis hacer mucho, Óscar, en este campo, y de hecho leí en el documento programático del PSOE una iniciativa que me gustó mucho, pues sugería fomentar desde el Ayuntamiento los libros que estuvieran vinculados con la ciudad. Entiendo que se trata de todo tipo de obras, no sólo de las puramente ensayísticas o de investigación, que es lo que se ha limitado a hacer hasta ahora el Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento, acompañándolas por cierto de una difusión limitadísima. Creo que una de las obligaciones del órgano que gobierna en una ciudad es apoyar a los creadores que hacen un esfuerzo por transmitir una imagen de la misma, siempre que la obra reúna unos determinados parámetros de calidad. Contribuyen a proyectar esa imagen hacia afuera y de puertas para adentro ayudan a que los habitantes de un mismo lugar adquieran un espíritu común que se concreta físicamente en lugares determinados, los cuales se convierten en sitios de referencia.

Esta filosofía creo que tiene que ser válida para todo tipo de manifestaciones del patrimonio intelectual vallisoletano. Recuperar aquellas que no hayan salido a la luz hasta ahora por la indiferencia y falta de apoyo de las instituciones y animar a que sigan floreciendo nuevas expresiones que doten a la ciudad de un conjunto valioso de elementos culturales, científicos o artísticos. En definitiva, hacer lo posible para que aquellos que vieron las puertas de su propia ciudad cerradas y decidieron largarse a probar suerte a otros lugares, vuelvan a considerar la idea de regresar, de ver que su ciudad apuesta por la cultura, el arte y la creación. Y esto me vale también para entroncar con la idea de antes, la de conseguir que vuelvan aquellos que han emigrado de nuestra Pucela por la falta de opciones y caminos.

Es algo que se les debe, Óscar. No todos regresarán, evidentemente, eso es imposible, pero al menos tenéis la obligación de ofrecerles posibilidades, oportunidades, alejadas de aquellas medidas propagandísticas e inútiles inventadas por el equipo de León de la Riva para hacer que retornaran los talentos vallisoletanos fugados y que producían verdadera lástima una vez examinadas en detalle. Hay que hacer todo lo posible para que empresas que apuestan por el I+D, industrias de calidad, fábricas que respetan los derechos de los trabajadores, se instalen en Valladolid, y propicien la creación de empleo que humanice en vez de esclavizar y crear estados de ansiedad continuos, que es lo que tenemos por desgracia ahora mismo en un alto porcentaje en esta ciudad.

Evidentemente una de las medidas pasa por la política fiscal, que es una importante baza con la que puede jugar el Ayuntamiento. Pero no sólo de rebajar el IAE para determinadas actividades o de simplificar los trámites para el establecimiento de empresas se vive. También hay que moverse, Óscar, tenéis que viajar, salir fuera de la ciudad, venderos, convencer a toda empresa con interés por crear empleo de que Valladolid es la ciudad más apetecible de España para establecerse.

Hacer promoción, una campaña de turismo realmente efectiva y no las pantomimas que se han hecho hasta ahora, gastando dinero en campañas que sólo tenían visibilidad dentro de la propia ciudad. Lo teníais reflejado también en vuestro documento preelectoral y no puedo estar más de acuerdo. Espero que consigáis que la situación cambie a partir de ahora, que Valladolid proyecte una imagen deseable hacia afuera más allá de la fama tradicional que tiene su Semana Santa. Urge convertir a la ciudad en destino turístico de interior de primer orden y sobre todo en un lugar simpático, despojarnos de esa imagen desagradable que transmitimos a la que tanto ha contribuido el anterior estilo de gobernar. También es labor de la propia ciudadanía, no sólo del Ayuntamiento.

Y ya que hablamos de imagen no podemos olvidar un factor esencial, como es la propia identificación de la ciudadanía. Ahora mismo no es que sea desapegada, es que es pobrísima en comparación con lo que tendría que ser. Mucha gente, sobre todo joven, suspira por que llegue el momento de irse de aquí. Es una tendencia terrible que hay que revertir. El foco más importante está en la educación. ¿Por qué no introducir dentro de las aulas algún aspecto referido a la cultura, historia y demás aspectos relativos a nuestra localidad por alguna vía que sea compatible con el currículo escolar diseñado desde el Estado y CCAA? Leí algo parecido en el programa de vuestros socios de gobierno de Valladolid Toma la Palabra.

Aunque a algunos les pueda parecer un tema banal, otro de los puntos más importantes se basa en reforzar el sentimiento de pertenencia a través de los clubes más representativos, del deporte de élite. En este sentido hay que reconocer, Óscar, que, pese a los puntos negros, que también los hay, se ha realizado un buen trabajo todos estos años por parte del equipo liderado por León de la Riva, y también en cuanto a la promoción general del deporte como actividad popular ciudadana. Habría que darle continuidad pero solucionar algunos asuntos que me parecen primordiales y que además tú conoces muy bien, porque eres un gran aficionado al deporte local. Yo a mayores tengo una vinculación profesional, como bien sabes, así que me alargaré un poco en esto. Sobre estos temas he hablado contigo y me consta tu implicación y preocupación, ahora hay que acertar con las decisiones.

El primer punto controvertido y en el que creo que los tres partidos que habéis formado el pacto de gobierno coincidís es en subir las ayudas para el deporte femenino. No puede ser que sigamos consintiendo el reparto absolutamente discriminador en las subvenciones que el anterior equipo de gobierno decidió asignar a Aula Cultural y a Atlético Valladolid, caso paradigmático de machismo en el deporte.

Esas cantidades tendrían que ser mucho más equitativas y por supuesto no ceder al chantaje del presidente del Atlético Valladolid, Juan Carlos Sánchez-Valencia, cuando asegura que dimitirá de su cargo si el Ayuntamiento no le cede en exclusiva un pabellón, ya que no quiere compartirlo con el equipo femenino del Aula. Es lamentable que este señor diga esto y espero que le neguéis rotundamente sus peticiones. Luego, que él haga lo que tenga que hacer. Se ve que tanto tiempo compartiendo asiento con Alfredo Blanco en Huerta del Rey (el antiguo concejal de Hacienda y Deportes jamás iba a los partidos del Aula Cultural, por cierto) le ha dado una ínfulas que no se entienden en el máximo mandatario de un club que está en División de Honor Plata y que sólo tiene un año de vida, aunque lo ha hecho fenomenalmente bien y los jugadores y cuerpo técnico han estado de diez. Ellos no tienen la culpa de los delirios de grandeza y la intolerancia de su presidente.

Pero el asunto verdaderamente escabroso, el que trae de cabeza a todos los concejales que han formado parte del Ayuntamiento de Valladolid en las últimas décadas y especialmente en los últimos años es el del Club Baloncesto Valladolid, porque es singular respecto a todos los demás. Su propietario es el propio Consistorio y acumula una deuda de siete millones de euros. No te voy a negar, Óscar, que este tema me preocupa muy especialmente, por mi especial unión al club y por el conocimiento bastante extenso que tengo sobre el asunto. He de decirte que me aterra sobremanera la postura que vaya a adoptar Izquierda Unida, tradicionalmente combativa con todo lo que tiene que ver con la entidad morada, máxime cuando mi tocayo Alberto Bustos es el nuevo responsable del área de deportes. Siempre he estado de acuerdo con ellos en el diagnóstico que han hecho de la situación, pero no con las soluciones propuestas.

Me explico. Resulta evidente que la gestión del club ha sido un despropósito continuo, un esperpento sin precedentes consentido y dirigido en la luz hasta hace dos años y en la sombra a partir de ese momento por el propio alcalde de la ciudad y por sus colaboradores más estrechos. Han tratado este asunto como si fuera una concejalía más, signo evidente de la tremenda dimensión del problema y de los dolores de cabeza que les ha generado, pero eso sí, permitiendo los desmadres, las inmoralidades y los incumplimientos múltiples que han ido agravando la ya de por sí horrible situación hasta convertirla en insostenible y demencial, o incluso contribuyendo a los mismos. Tú mismo, Óscar, has estado metido de lleno en determinadas decisiones polémicas sobre el club, al lado de León de la Riva, como por ejemplo en la famosa cesión a la institución morada de la explotación del Polideportivo Pisuerga.

No es tiempo de recordar los errores del pasado, que han sido múltiples y probablemente tú también tengas algo que ver en los mismos, sino en encontrar las vías de resolución. Y desde luego no pasan por liquidar el club, como en alguna ocasión sé que os habéis planteado desde el PSOE e Izquierda Unida. Sería un craso error de dimensiones espectaculares. De haberse tomado tal drástica determinación, por muy dolorosa que hubiera sido, debería haber sido hace mucho tiempo.

Ahora ya no tiene remedio y fulminar el CB Valladolid no es el menor de los males, como a veces os he creído entender, sería el principio de otros mucho mayores. En concreto, siete millones de euros de deuda a pagar por el Ayuntamiento de la ciudad, porque sí, Óscar, por mucho que tú me dijeras un día que ese tema no estaba claro del todo, tú sabes como profesional del Derecho que eres que cualquier juez sensato espoleado por cualquier abogado mínimamente competente declararía al Consistorio responsable subsidiario de esa deuda (aunque estoy casi convencido de que lo es incluso en grado de solidaridad). Hay informes jurídicos y alguna sentencia que ya lo ha reconocido así, Óscar, supongo que lo conoces igual que yo.

Lo peor, como siempre en este asunto, es el exiguo plazo que hay para decidir. ¿Cómo se tomaría la ciudad que una de vuestras primeras decisiones fuera asumir siete millones de euros de deuda, que tendríamos que pagar todos los vallisoletanos, amén de desprenderos de un club histórico, referente emocional para la ciudad? Tú mismo tienes que verlo, Óscar, no hagas caso a los que sólo quieren tomar resoluciones radicales con este tema, porque lo hacen desde el cabreo y sin pensar. Es mucho más lo que se perdería que lo que se ganaría. Además de que el baloncesto de élite quedaría herido de muerte, probablemente para siempre, sería una sangría económica terrible para el Ayuntamiento.

Lo más inteligente es conceder ya, de manera urgente, la subvención pendiente al club para que el equipo se pueda inscribir de cara al año que viene y autorizar la obra del complejo deportivo que la directiva actual tiene proyectado en los terrenos colindantes a Pisuerga. Haciendo eso el Ayuntamiento tendría mucho más que ganar de lo que perdería. Si sale bien, con el tiempo se podría conseguir eso de lo que habla IU en su informe sobre el club de hace unos meses, desvincular el club del Ayuntamiento sin tener que pagar la deuda actual, porque los inversores quieren asumir la titularidad de la entidad si el proyecto es rentable. Además, esa subvención le corresponde en justicia al club aunque desde un punto de vista jurídico la denegación sea correcta. El interventor tenía esos mismos argumentos hace años y no los contempló, así que ya sabemos todos el valor que tiene la letra de la ley cuando hay condicionantes políticos de por medio.

Lógicamente esto no es óbice para realizar una labor de investigación y examen de todas las decisiones delirantes que se han tomado en este club por parte de directivos y de miembros del propio Ayuntamiento y exigirles responsabilidades, incluso por la vía jurídica, porque ha habido comportamientos muy graves. Supongo que no necesitas que te diga quienes han estado detrás de los disparates y dislates. Creo que es necesario que ciertos personajes paguen algún día por el daño que le han hecho a este club. Sin embargo, como te digo, creo que lo primordial es rescatar (sí, otra vez) a la entidad morada.

Pero fuera aparte de las razones de oportunidad y de conveniencia, de practicidad incluso, que tendría dar ese oxígeno al club, están los motivos emocionales, que tampoco creo que sean desdeñables y que también habéis de poner en la balanza, Óscar. El grupo de jugadores, técnicos y trabajadores que han estado dentro del club en los últimos años, exceptuando poquísimas excepciones, han hecho un trabajo digno de auténticos héroes. Y hasta ahora la mayor parte de la ciudad, y sobre todo el Ayuntamiento, les ha dado la espalda o incluso les ha devuelto una patada en el estómago. No puede ser, por una cuestión de ética y moral, de agradecimiento, de devolverles un poco de lo que han dado. Sólo por ellos, el club merece ser salvado y que todos sus sacrificios hayan tenido sentido.

Mal estuvo ya, Óscar, que ni tú ni la gente de Izquierda Unida hicierais ni una sola referencia al drama económico y psicológico que estaban viviendo esta temporada estos trabajadores que, a fin de cuentas, si se mira bien, son empleados públicos, dependientes del Ayuntamiento (sí, soy consciente de la barrabasada jurídica que estoy diciendo, pero, si nos olvidamos de tecnicismos, sabes que tengo razón), sino que vuestra única crítica se dirigiera hacia el equipo de gobierno del PP y a su oscurantismo sobre el tema.

Las personas siempre son más importantes que las guerras políticas, Óscar, y ahora tenéis el momento de demostrar que también pensáis lo mismo. De reparar los daños para que este club vuelva a ser un orgullo de la ciudad, ya que tanto la plantilla como el cuerpo técnico, médico y administrativo ya lo son (otra vez vuelvo a la idea de reformar y rehabilitar en vez de derrumbar). No hace falta más que haber ido a Pisuerga este año, y sé que tú lo has hecho en alguna ocasión. Se han brindado algunas de las mayores ovaciones que yo recuerdo en la historia del deporte de esta ciudad. Y no era para menos. Se dejaron la piel, sin cobrar, sin recibir nada a cambio. Ahora sois vosotros quienes les debéis algo más, Óscar.

En definitiva, ese tipo de grupos son los que nos tiene que representar, ese es el ejemplo que queremos para la ciudad, el espejo en el que nos queremos mirar. Los equipos de rugby, el Atlético Valladolid, y sobre todo el Aula Cultural y el Club Baloncesto Valladolid de este año. Ese es el camino para recuperar un sentimiento identitario, colectivo, un espíritu común que aúne de un modo positivo a toda la ciudad. Que los niños de pequeños se fijen en los jugadores del baloncesto o en las jugadoras del balonmano.

Se trata de algo más importante de lo que parece, así que espero y deseo que todas estas palabras las tomes como sugerencias valiosas y que las tengáis en cuenta en el nuevo gobierno. Aprovecho estas palabras para recordarte que no te olvides de una de tus promesas, en realidad de todos los miembros del nuevo gobierno, el acercaros a la ciudadanía, escuchar las propuestas de los ciudadanos  y considerarlas, desterrar de una vez por todas el estilo de gobernar que ha primado casi en exclusiva en Valladolid, el del ordeno y mando, el del cheque en blanco.

Y con estas últimas palabras me despido, Óscar. Como ves afronto esta nueva etapa, al igual que mucha otra gente, con ganas pero también con un punto alto de exigencia. Necesitamos ver los cambios para creérnoslos. Perdona por la extensión de la carta, aún hay muchas cosas que se han quedado en el tintero, pero me apetecía destacar únicamente las que considero más relevantes o al menos de tratamiento más inmediato.

Un saludo muy cordial, alcalde. Y, una vez más, mucha suerte para liderar la nueva era que se inicia en Valladolid.

 

 

 

 

 

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