Mi reválida

Hoy me he examinado sin nada que perder, ante ti, mirando en tu aula interior; auscultando tus ansias de desbordar.

En esta noche fratricida, muchos son los pecados que callar; hagamos que los nuestros rompan el silencio de tu voz.

Alarguemos la oscuridad como zombis, montemos nuestro desfile de Halloween como almas errantes que escapan.

Luego, llegará la condena, tu caudal en los ojos, el vaso rebosante. Pero yo estaré allí para hacer de presa.

Me he propuesto que estos cursos merezcan la pena; jugármelo todo a una carta, sacar el nivel avanzado en la reválida de tus pupilas.

Si me suspenden los que habitan la casa franqueada por leones, la jauría que busca su investidura en la jungla; que al menos me apruebe tu sonrisa.

Cuando llegues a casa en el mañana que ya ha empezado, no te olvides de la lección que practicamos. Yo recordaré entre sueños que casi fui un profesor de verdad.

No temas a los maestros de tu vida; ellos también rechazaron los libros de la recta virtud. Yo he aprendido más en el torcido desliz de tus labios.

Sé que ya no nos quedan opciones, el tiempo encaneció la espera; pero a tu corazón aún le quedan muchas madrugadas de hincar codos.

Tiempos de fracasos y falsos ejercicios perfectos, de vistos y no vistos; no permitas que haya bostezos en las bibliotecas de la pasión.

Ten presente que fuiste la chica de verde; yo he sido testigo de tus superpoderes. Prometo no estorbar.

Mientras elijo a la criatura de mi disfraz, sentiré terror al pensar en tus fantasmas; demasiados vampiros sueltos para tan poca sangre.

Nunca pasarán la prueba de acceso a la universidad de tus deseos; alumno aventajado, tus tasas de matrícula de honor me gravan más que su IVA Cultural; bendita tu ignorancia, maldito su legado.

Resta tu clase de matemáticas, hagamos huelga de horarios; huye conmigo a las calles donde las ciencias no son exactas; haz manifestación al cuadrado de ti.

Entre tanto, yo probaré una nueva Máscara del Mundo. Dará más miedo que La Noche y será mito entre los bichos del XXI. Sé que no somos la generación del cambio, pero vamos a dejar bien alto el pabellón.

Begin Again, niña, que no quiero verte llorar por debajo de tus posibilidades. Un suspenso no es nada, porque tú eres sobresaliente.

No escuches a los notables ni a los certificados de la excelencia; hagamos ley.

Yo, el currículo de fantasía; tú, la materia obligatoria.

Yo, tus sesiones presenciales; tú, mi test de cada día.

Yo, el envoltorio de tu risa; tú, mi extraño regalo.

Yo, el diccionario de tus expresiones.

Tú, el boletín de notas de mi otoño de sueños lentos y aviones veloces.

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