Luna que venció al temporal

Me he fijado en ella cientos de veces, a esta hora crepuscular y a otras, cuando lo marchito ya había dado paso a lo muerto. Pero nunca la había visto tan viva.

Hoy ha sido diferente. Me he acostado en su flotar ligero, en su elevación poderosa, por encima de la lógica. Desafiando el temporal venido del norte, elevándose por encima de las olas de color regaliz que la ocultaban a ratos.

Ella va nadando sobre el camino invisible, negro, rompiendo las reglas de la física, quebrando los pronósticos. Se estira como una flecha, directa hacia su objetivo. Se zambulle en la piscina de la incertidumbre, acepta el desafío, y sale a la superficie tras cada chapuzón de coraje.

Convertida en media luna bella y asesina, no interrumpe su galopar veloz ante la acometida del nuevo ejército de cúmulos bien alineados. Parecen dispuestos para la embestida final, su tono levemente anaranjado recuerda a la sangre de este paisaje yermo.

Pero esta noche el batallón de relámpagos no escuchará el trueno feroz que precede a su victoria. Esta noche tendrán que lamerse las heridas en tiendas de campaña improvisadas, plantadas por el cielo. Porque esta noche el paisaje yermo se viste de huerta de gala.

Aquí se siembran ilusiones mientras ella sigue haciendo las delicias de los espectadores que, como yo, ensimismados, pareciera que la miráramos por primera vez. Sin recordar que esto ya lo ha hecho muchas veces, aunque esta noche sea especial.

El halo de luz se ilumina hasta el máximo esplendor, el océano azulón aparece en impactante calma. Las nubes invasoras llegadas de otras latitudes se abren en retirada. La claridad del sueño acuna al cuarto creciente, que ya no camina. Ahora baila y se abraza con las estrellas.

Entonces, en un súbito destello de magia, el oleaje vuelve a agitar las aguas del cielo. Pero el peligro ha pasado, la luna ya no tiene nada que temer. Se pone a surfear con las ondulaciones de miles de almas invisibles que se funden con su horizonte insondable.

En algún momento, se irá a descansar. Porque tras la tempestad y el triunfo, llegará el descanso. Pero antes de eso, queda demasiado techo celeste por recorrer.

Y ella, allí, moviéndose muy por encima de mi mirada, pero al mismo tiempo tan cerca que parece que la puedo tocar, sigue danzando hasta los confines de la noche, dando una lección más en el aula de los planetas invisibles.

En la Huerta de las leyendas, donde hoy, arrastrándome con ella, se va de farra hasta que no queden cuerdas en otros universos. Hasta que esta ciudad de cultivos que a veces son quimeras se convierta en el epicentro de todas las cosechas de deseos. A salvo del vendaval. Refugiada de la borrasca de los imposibles.

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2 respuestas a Luna que venció al temporal

  1. Blue moon dijo:

    La luna, esa cama de albergue social deshilachada, que sostiene la mirada de aquellos que ya no vuelan, que solo miran a través de ella en sucios cartones apilados dentro de cristaleras azules, “azul oscuro casi negro”, como las noches de balsas a la deriva, que encuentran el camino gracias a una vieja amiga, que les llevará hasta la costa enemiga, mientras duerme a los niños de una generación pérdida.

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