El verdadero himno de España

En España basta con que a alguien se le ocurra hablar de España para que todos los españoles nos liemos a hostias aprovechando la cuestión. Salen de debajo de las piedras los bravucones, los ofendidos, los rencorosos, los tiñosos, los resentidos, los lloricas, los que siempre guardan odio y, en definitiva, los extremistas y fanáticos, que somos prácticamente todos.

Hacer algo nuevo que tenga que ver con los símbolos de la patria para algunos y de la vergüenza para otros es una afrenta, además de una osadía. El debate nacional está servido, corren los insultos como regueros de pólvora, los comentarios críticos o exaltados, las alabanzas sin juicio ni mesura, las pasiones se enfervorizan y hasta La Blasa se pone a pegar palos.

Algo así le ha pasado a Marta Sánchez con su ocurrencia de poner letra al himno oficial, a la Marcha Real o de los granaderos (¿puede haber un título más feo?). La pléyade de reacciones ha sido gigantesca, desmesurada, como sólo sabemos hacer las cosas en este país cuya mayor virtud es ser siempre fiel a sí mismo y su esperpento.

Reacciones en forma de aplausos desbocados, chanzas de gente que se cree ingeniosa y de artistas diversos del postureo de nuevo cuño, vomitonas llenas de mala bilis y comentarios que van desde el del intelectual sesudo hasta el del futbolista millonario pasando por el del currito de toda la vida o el parado, a quien le debería importar más bien poco el asunto salvo porque alivia con una pizca de frivolidad su pesada y en ocasiones asfixiante rutina.

Pero la realidad es que el tema ha movido una vez más las bajas pasiones de los nacionales del terruño rojigüalda, excitando nuestros instintos primarios y sacando a la luz nuestros complejos, prejuicios, exageraciones y sempiternas guerras intestinas. No somos capaces de tratar nuestra identidad de una forma natural o de permitir que otros lo hagan sin que nos duelan hasta los higadillos, o se nos despierte la bestia que llevamos dentro, ora para gritar histriónicamente lo grande, hermoso e incomparable que es este país, ora para detestarlo y destruirlo con furia visigoda.

Fuera aparte de que a uno le guste o aborrezca España, sus símbolos, el himno en particular, la versión de Marta Sánchez o a ella misma, me resulta tan estomagante la actitud de los patriotas enfervorizados por la ocurrencia de la cantante como censurable la de los haters que insultan y descalifican, gente que intenta destruir cualquier cosa por definición.

Creo que cada cual tiene derecho a hacer lo que le venga la gana, y si esta mujer tuvo su arrebato de pasión españolista particular y decidió hacer su letra de la Marcha, pues está en su derecho, tanto como alguien a quien no le guste está en su derecho de decir que no se siente en absoluto identificado ni con la canción ni con el país y que prefiere escuchar a Soziedad Alkohólica o a Rammstein. Pero como aquí no somos de medias trazas, hemos convertido algo tan nimio e insignificante en una cuestión de Estado.

Debates en radio, tertulias en la tele, discusiones de barra de bar, charlas familiares, parodias de youtubers y humoristas varios y comentarios a tutiplén en los colegios, institutos y universidades. Los exámenes, los cabreos de Cristiano Ronaldo, los goles de Messi, las tarjetas amarillas de Sergio Ramos, el último video del Rubius… Todo ha pasado a segundo plano. Pocos son los que se han mantenido indiferentes ante los versos de la que fue diva del pop español y mito erótico de muchos niños y adolescentes de finales de los ochenta y principios de los noventa.

¿Y qué opino yo? Bueno, yo es que… ¿En serio estáis esperando a que lo haga? ¿No os ha bastado con esta larga y prolija disertación analítica? Ah, que queréis que me moje, por lo del título de la entrada y eso… Pero si yo en realidad lo que quería expresar es que no… Es que me importa una… ¿Qué no cuela? ¿Que creéis que eso no se lo traga ni Magú y en el fondo lo estoy deseando?…  ¿Por quién me habéis tomado? Yo soy un tío serio, un escritor culto que pasa de estas cosas vulgares, o sea, te lo juro….

Venga, va, voy a hacerlo, aun a riesgo de poner en riesgo la poca estabilidad mental que me queda. Pero lo hago por vosotras, ¿eh?

La canción tiene a mi entender dos virtudes. Sólo dos, pero algo es algo. Una, la adaptación musical es todo un acierto, convirtiendo la marcha militar (yo no llego a denominarla pachanga fachosa, como hizo Pablo Iglesias en su día, pero desde luego no es delicatesen para mis oídos, fuera aparte de los sentimientos que me despierte) en una balada suave, bastante más delicada y emotiva… Pero precisamente ya sólo por eso, entre otras razones, es imposible que se convirtiera en oficial. ¿A alguien se le ocurre el desfile de las Fuerzas Armadas con el piano y la voz melodiosa de la exlíder de Olé Olé de fondo?

La segunda virtud es la propia voz de Marta, maravillosa, realmente una de las mejores del pop español, capaz de alcanzar niveles espectaculares, con un registro muy personal y que transmite muchísimo. Eso es lo único que salva una letra pírrica y mediocre que, apenas tiene un par de cosas pasables y muchos desaciertos, algunos realmente notables.

El mensaje del regreso a la tierra es más o menos correcta, si no fuera porque no todos los que están lejos desean volver y por supuesto no todos se han ido, aunque a muchos no les falte ganas de hacerlo, por mucho que quieran a España. Sánchez hace sinónimos el amor a España y el afán de vivir en ella o retornar a la misma, cuando realmente ahora mismo la situación es de pobreza o mediocridad legalmente establecida, consolidada por decreto, votada y refrendada por mor de la dictadura de la mayoría, por obra y gracia D´Hondt. Por otra parte, la referencia no es muy original y al final esa nostalgia (que muchos expatriados sienten, eso es indiscutible) recuerda un poco al castizo, rancio y muy católico tema El Emigrante de Juanito Valderrama.

Luego hay cosas que no hay por donde cogerlas y conducen directamente a la exaltación patriótica de otras canciones totalmente desfasadas y con las que ningún joven podría identificarse. Pasodobles que no tienen más valor o interés que el aspecto folclórico, como Suspiros de España, en la versión de Estrellita Castro, España Madre Querida, de Olga Chorens, o el famosísimo ¡Qué Viva España! de Manolo Escobar, y rumbas infumables como Españolear de Luis Lucena.

Es imposible que en la frase “doy gracias a Dios por haber nacido aquí” se sientan identificados la mayoría de los españoles, bien sea porque no crean en la deidad cristiana (aunque estén bautizados y comulgados, por obra y gracia del trabajo adoctrinador realizado durante generaciones por el sistema educativo y de la base familiar católica procedente de etapas anteriores), bien sea porque no se consideren especialmente dichosos. Aquí está la gran patanería de la proclama de Sánchez (Marta), heredera del trasnochado mito “como es España, en ningún sitio”.

¿Por qué tengo yo que dar las gracias por haber nacido en España en vez de en Finlandia, en Estados Unidos o en Japón? Tal vez las tenga que dar por no haber nacido en Siria, en Ruanda o en Haití, pero no por haber nacido en España. Tampoco culpar al Altísimo por ello, obviamente, ni considerar que brotar del terruño rojigüalda ha sido una desgracia, como dicen otros. Ni una cosa ni la otra. Ni soy afortunado ni desdichado. Es una nación (o nación de naciones, o Estado plurinacional, o pueblo de pueblos, o algo parecido) con mil defectos, pero no es la peor del mundo. Y dista mucho de ser la mejor o una de las mejores, clasificación que en cualquier caso sería probablemente muy discutible, polémica y subjetiva.

La letra está tachonada de referencias ñoñas que producen vergüenza ajena, al menos a mí. Lo del “rojo, amarillo, colores que llevo dentro de mi corazón” es de lo más ridículo que se ha escuchado en años (ya existe una versión alternativa que añade “y el morado de revolución”). Me hace pensar en la mítica canción paródica de Los Nikis El Imperio Contraataca (“y la moda es en rojo y amarillo”), adoptada como himno por ignorantes derechistas de las nuevas generaciones que alzan el brazo imitando el saludo fascista cuando suena. Y al menos esta es mucho más divertida, así que puestos a adoptar un nuevo himno…

Y hablando de canciones alternativas para representar a “Esssspaña”, que no sé si “essss un gran paíssss”, pero, pese a quien le pese, sí es muy plural, diverso y contradictorio, tan inapropiada por su poca representatividad global resulta la de Marta Sánchez como otras que, en el espectro ideológico de la izquierda crítica, se interpretaron, bien en época antifranquista.

Por ejemplo, España en Marcha, de Paco Ibáñez (poesía de Gabriel Celaya) que alienta a salir a la calle a las masas y a levantarse contra el movimiento, o en etapas más recientes, como Adiós España, de Nach o España va bien, de Ska-p (por la que no puedo negar que siento especial debilidad, al igual que asumo que para otros muchos supone un insulto a la ley y el orden de la sagrada patria), entre muchas otras.

Pero dejando fuera este tipo de temas que sólo contemplan una visión única del país, siempre he pensado que algunas canciones sí podrían alcanzar un consenso general o cuanto menos amplio si no fuera porque vivimos en un país donde no nos ponemos de acuerdo ni para tomar las uvas a la vez (pese a lo que diga la famosa canción de Mecano, que se olvidó de los canarios).

Mediterráneo de Serrat es una de ellas. Una maravilla del mejor artista musical en lengua castellana (y catalana) de la historia que nos conecta con nuestras más profundas raíces, pues a fin de cuentas esta tierra a la que queremos y que luego convertimos en Estado del que algunos nos avergonzamos nació desde ese mar en el que casi todos los españoles nos hemos bañado alguna vez. Fue elegida la canción más importante en castellano del siglo XX, pero es verdad que no habla específicamente de España ni hace referencias al país, lo cual pese a que es todo un himno nacional extraoficial, la descarta.

Además, con el poco cariño que le tienen ahora mismo a Serrat los independentistas, pese a que en otros tiempos fuera el principal icono de la cultura catalana, sería abucheado con saña y desprecio cada vez que abriese la boca. Tan lamentable como cuando el fascismo españolista le vetó como representante de Eurovisión por querer cantar en una de sus dos lenguas. Todos los fanáticos tienen el mismo himno bajo distinta bandera, el del insulto.

Si pensamos en su gran amigo Sabina (por cierto, hablando de la Marcha Real, no tenía ni idea de que escribió unos versos para la campaña de Ciudadanos, con la tonadilla de los granaderos de fondo, algo que me sorprendió sobremanera, y no para bien), tiene una fantástica letra titulada Mater España incluida en su disco Alivio de Luto, con múltiples y acertadas referencias a la cultura española, sin posicionamiento ideológico de ningún tipo pero con esa ironía característica del poeta urbano de Madrid por excelencia. Sin embargo, el hecho de que se construyese sobre una música preexistente, la de la canción Viva l´Italia de Francesco de Gregori, la elimina como posible candidata.

Dicho lo cual, para mí habría dos claras finalistas si se hiciese un concurso de este tipo. Una sería Mi Querida España, obra de la posiblemente mejor cantautora de este país, la malograda Cecilia, una persona que por mor del machismo social, cultural y musical y de la ignorancia colectiva del mainstream, no goza actualmente de la popularidad y del reconocimiento que se merecería. Menos mal que un buen puñado de músicos y cantantes, con la colaboración de Radio 3, principalmente de Santiago Alcanda, le han rendido últimamente un bonito tributo.

Esta canción, cuya letra original fue censurada por el franquismo ya que hablaba de una España viva, pero también muerta, y de una España cierta, pero también en dudas, es decir, ni más ni menos que lo que somos, hemos sido siempre y seremos, tiene muchas virtudes, entre ellas la fantástica y original melodía en la voz de su incomparable autora, pero sobre todo da ese toque de negrura y al mismo tiempo de amor a la tierra que creo que es la característica más señalada que tiene España. A veces es un drama vivir aquí pero queremos ser su tierra y su yerba cuando nos muramos, decía la genial cantautora madrileña. Una extraordinaria canción.

Pero para mí la otra gran candidata está incluso un punto por encima del estupendo tema de Cecilia y debería ser el auténtico himno de España. La compuso y escribió Víctor Manuel inspirándose en una frase de un poema de Blas Otero. España Camisa Blanca es todo lo que se le puede pedir al himno de un país. Es más optimista que el tema de Cecilia, aunque  el concepto sea el mismo y hable de nuestras contradicciones y batallas internas.

Establece referencias claras e indiscutibles al pasado de España, de forma objetiva, sin exageraciones ni juicios. Sólo establece lo que es: “Paloma buscando cielos más estrellados donde entendernos sin destrozarnos, donde sentarnos y conversar”. Y es que el pasado, por mucho que algunos lo intenten, no se puede borrar. Ni con leyes de la memoria histórica que cambian estúpidamente nombres de calles ni negando ayuda pública para desenterrar a los muertos. Pero precisamente esta lucha de bandos hace que esa frase de la canción sea perenne.

Es más, el gran mérito de este tema que Ana Belén ha cantado innumerables veces es que está perfectamente conectada con la actualidad y posiblemente siempre será vigente, porque ese toque de discusión, de conflicto, de falta de concordia y de poner en cuestión lo que significa el propio concepto de España va en los genes de este pueblo.

Algunos dirán que por desgracia, otros que por suerte. Yo sólo digo que es así, que de nada sirve negarlo, renegar o tratar de solucionarlo, es lo que es. La famosa frase “España es diferente” tiene su verdadera base aquí, en su eterna duda y nuestras disputas, y no porque seamos extraordinariamente felices por nuestro sol y capacidad de divertirnos, como proclamaba a los cuatro vientos la propaganda franquista y reivindica Marta Sánchez.

Por otra parte, la esperanza que dibuja tras la “reseca historia que nos abrasa” la dota de una emoción sublime. Las frases “quererte tanto me cuesta nada” (porque nadie me lo imponen) y sobre todo eso de “a veces madre y siempre madrastra” aglutinan totalmente hasta a los que no se sientan españoles. ¿Y qué decir de la melodía? Preciosa y totalmente adecuada para la letra. Es sencillamente perfecta.

Pero soy consciente de que esto es sólo una quimera, porque ciertas facciones de derechas jamás aceptarían España Camisa Blanca como himno. Dirían que es una canción escrita por un rojo indecente y cantada por su mujer comunista que, cuando les convino, le hicieron la campaña a ZP con la ceja pese a que viven a cuerpo de rey en su mansión. Esto dicho con palabras mucho más malsonantes y gruesas, con tacos poligoneros y otros de más categoría, como no puede ser de otra forma tratándose de un grupo de españoles.

Por eso, tras darle muchas vueltas, he llegado a la conclusión de que el único y verdadero himno de España en el que todos podemos sentirnos identificados es una versión de la Marcha Real que solía cantarse en los pasillos, clases y el patio de mi añorado colegio. “Burro, cazurro, animal, subnormal, sólo te falta el rabo para rebuznar” dirigiéndoselo a nadie en particular y a todos en general. Y es que la parte previa, que hacía alusión a cierto gallego que mandó mucho en su día, nos la censuraban.

Sí, me he enrollado como las persianas de cáñamo. Una vez más. Pero vosotras habéis querido que me mojara… Luego, no os quejéis.

¡Y que viva la puta España, hostia, joder, me cago en todo, cabrones de mierda! (sic).

Anuncios
Esta entrada fue publicada en España, Música, Reflexiones, Sociedad y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s