Raquetazos machistas

Veo el Telediario de Antena 3 los sábados y los domingos. Ya lo he dicho. Soy uno de los muchos españoles torturados por su familia cada fin de semana a la hora de la comida, condenado a soportar el sensacionalismo indecente, las noticias promocionadas y el espantoso espectáculo de ver el periodismo sometido al costumbrismo climático. Ni siquiera las míticas gracietas del carismático Matías Prats alivian tanto sufrimiento.

No obstante, sirve para aprender cosas y ver a cierta parte de la sociedad puesta en evidencia ante la gran pantalla, cual espejo de realidad virtual, que no por su deformación deja de contener verdad.

El apartado dedicado a los deportes es especialmente vergonzoso, un muestrario de imágenes en movimiento con sonidos agresivos y narraciones afectadas o jocosas que sólo buscan la carnaza y el golpe de efecto. Este criterio deja casi por definición fuera a todo lo que tenga que ver con deporte femenino, que casi siempre carece de este tipo de recovecos extradeportivos a los que agarrarse. No hay peleas entre hinchas, ni superestrellas a los que pillan borrachos al volante, ni Cristiano y Messi pegándose con sus clubes para cobrar unos millones de euros más. Sólo suele haber competición, lo cual no interesa a A3 Noticias.

El domingo 25 de marzo rayaron la indecencia. Casi no podía dar crédito cuando vi a Caroline Wozniacki, cuyo nombre probablemente sea desconocido para las tres cuartas partes de los aficionados al deporte de este país, pese a que sea la número 2 del circuito de tenis femenino WTA. Sin embargo, pronto me expliqué la circunstancia. Wozniacki había publicado un tuit en el que se quejaba de los insultos recibidos por parte de los seguidores de su oponente, la puertorriqueña Monica Puig, durante el partido correspondiente a la segunda ronda del Premier Mandatory de Miami, que la número 2 acabó perdiendo.

Caroline Wozniacki durante el partido contra Mónica Puig del Premier Mandatory de Miami en el que se quejó de insultos por parte del público. (Imagen: Antena 3).

Lo más llamativo de todo es que la danesa había caído derrotada en la jornada nocturna del viernes, no habiendo comentado absolutamente nada el noticiario de tal circunstancia el sábado. Pero las quejas efectuadas por la jugadora ex número 1, vigente campeona del WTA Finals de Singapur y del Open de Australia, a través de las redes sociales alimentaron el morbo del carroñero informativo de la cadena del Grupo Planeta.

Es preciso explicar que para Antena 3 el tenis en general es un deporte minoritario y suele hacer caso omiso de él salvo cuando hay noticias relacionadas con Rafa Nadal y con sus tradicionales rivales directos por el palmarés histórico o el liderazgo en el circuito ATP como Roger Federer, Novak Djokovic o Andy Murray.

Por lo tanto, el trato que dispensa al tenis femenino es todavía más sangrante, despreciándolo con saña, incluso cuando llegan los Grand Slams, salvo si Garbiñe Muguruza está en alguna ronda final de los mismos. Del resto de torneos y del resto de jugadoras ni se habla.

Abro paréntesis para aclarar que ni mucho menos quiero hacer comparaciones, que en este caso serían odiosas, con el trato discriminatorio que reciben otras mujeres de otras profesiones y ámbitos, porque las tenistas son unas privilegiadas y muchas de ellas son multimillonarias, cuestión esta, la del montante desorbitado que reciben en premios los que se dedican al tenis, ellos y ellas, que podría ser objeto de otro artículo.

Sin embargo, soy un gran seguidor de ese juego que se practica con una raqueta y una pelotita amarilla, y dado que es el deporte en el que, como explicaré a continuación, más se aproxima a existir la igualdad real entre hombres y mujeres, me parece especialmente importante dedicarle un análisis. Cierro paréntesis y sigo con el mismo.

Serena Williams con su hija. (Imagen: thegrio.com).

El Día Internacional de la Mujer, en un claro gesto hipócrita que me produjo retortijones y ansias de regurgitar al productor del programa en la faz, se habló fugazmente en el ya mencionado telediario de A3 del regreso a las pistas de Serena Williams, circunstancia que les vino de perlas en un día como aquél y sobre todo teniendo en cuenta que la inactividad de la posiblemente mejor jugadora de todos los tiempos se había debido a su maternidad. Perfecto para dar la imagen de conciliación entre la deportista de alto nivel y madre.

Lo peor es que el ejemplo de Antena 3 Noticias no es aislado, sino la tendencia habitual. A excepción de La 1, que sí dedica bastante más atención al deporte femenino (sin superar al masculino), en gran parte porque en su canal Teledeporte emiten bastantes retransmisiones de competiciones deportivas femeninas, la mayoría de los medios de comunicación hacen caso omiso a las profesionales y a sus resultados, sobre todo a las extranjeras.

Me gusta centrarme en el caso del tenis puesto que deja especialmente en evidencia a los que siguen ese patrón. Con este deporte, no valen las típicas excusas torticeras. “Las chicas generan poco interés, poco dinero, poca publicidad, los partidos son aburridos, el espectáculo es mucho peor, físicamente están a años luz” o “eso no lo ve ni el tato” son argumentos especialmente falsos en este caso.

El tenis femenino tiene partidos malos y otros muy buenos, como sucede con el masculino, pero tiene un plus de competitividad, emoción e igualdad que normalmente no suele darse en el circuito de hombres, si bien últimamente también se están produciendo más sorpresas de lo habitual por mor de las lesiones o mal estado de algunos de los tradicionales top 10.

En el circuito WTA, prácticamente cualquiera puede ganar, sin importar demasiado su ranking o el de su rival. El ejemplo de Danielle Collins, una estadounidense prácticamente debutante en las lides profesionales, puesto que sólo había jugado competiciones universitarias, y que alcanzó recientemente los octavos de final en Indian Wells y las semifinales en Miami, eliminando por el camino a tenistas consagradas como Madison Keys o Venus Williams, es bastante significativo, pero no es el único.

Jelena Ostapenko y Danielle Collins. (Imagen: WTA).

Si alguien critica la calidad de los encuentros femeninos de tenis, es porque sin duda nunca ha visto ninguno. A estas personas les recomendaría la semifinal de Australia entre Angelique Kerber y Simona Halep, la final entre esta última y Wozniacki, o la semifinal de Indian Wells entre Venus Williams y Daria Kasatkina, todos de esta misma temporada. O directamente que vean jugar a la última de las citadas, una joven tenista rusa que es toda una maravilla y un dechado de repertorio en sus golpes, bastante superior en cuanto a variedad que la inmensa mayoría de las y los tenistas del momento.

Daria Kasatkina, tras su victoria ante Venus Williams en Indian Wells 2018. (Imagen: BNP Paribas Open).

Íntimamente relacionado con esto, hay que reivindicar las increíbles historias de superación que últimamente se han producido en el circuito femenino, que superan incluso a las del masculino. En este caso, se habla mucho del resurgir de Roger Federer, Rafa Nadal o Juan Martín Del Potro, quienes tras largas lesiones y mucho tiempo de inactividad, han conseguido regresar a la elite de un deporte tan exigente, y especialmente el suizo, por su avanzada edad y su amplísimo palmarés, resulta increíble.

Sin embargo, poco se habla del mérito extraordinario de Sloan Stephens, que estuvo un año entero alejada de las pistas debido a una grave lesión, regresó a la competición fuera del top 100, ganó el Abierto de Estados Unidos superando un cuadro complicadísimo y actualmente ha vuelto al top 10 tras su victoria final en Miami.

Petra Kvitova, tras sufrir la agresión en el asalto a su domicilio a finales de 2016. (Imgen: proceso.com.do).

O el de Petra Kvitova, doble campeona de Wimbledon y ex número 2 del mundo, que sufrió una agresión con arma blanca en su mano izquierda (ella es zurda) debido a un asalto en su domicilio, y, pese al riesgo inicial de que no podría volver a practicar el tenis jamás y a los problemas psicológicos tremendos que a buen seguro sufriría, ha ganado recientemente campeonatos importantes y ha vuelto a estar entre las 10 primeras.

Por no hablar de Victoria Azarenka, una de las mejores jugadoras de la presente década y antigua número 1, que decidió retirarse al igual que la propia Serena para ser madre (hay más casos, como el de Kateryna Bondarenko, Vera Zvonareva o la española María José Martínez) y ha regresado hace poco a la competición WTA y alcanzado las semifinales de un torneo tan exigente como Miami.

Respecto al dinero que mueven las tenistas, poco hay que decir. Pese a que las cifras en conjunto no lleguen a las de sus homónimos masculinos, el circuito WTA genera mucho en publicidad y derechos de televisión, y hay casos individuales como el de Maria Sharapova o Serena Williams fuera de toda discusión en cuanto a su potencial fuente de ingresos para las marcas.

Maria Sharapova. (Imagen: Noticias en MX).

De hecho, Sharapova fue durante unos cuantos años la segunda persona profesional del tenis mejor pagada, sólo detrás de Federer. Actualmente, según datos de Forbes, hay cuatro mujeres entre los diez profesionales del tenis que más ganancias consiguen. La primera es Serena Williams en el puesto quinto. Sin embargo, en el año 2013 había igual número de mujeres que de hombres en esas diez primeras posiciones. Lo mismo sucedía si se consideraba el top 100 de deportistas más ricos del planeta, colándose en la lista seis tenistas, tres hombres y tres mujeres.

Por último, la mayor falacia y donde realmente se les ve el plumero machista a los que seleccionan y editan la información deportiva, es en cuanto a la atracción de público. No se puede negar que un número importante de partidos de tenis femenino tienen un seguimiento muy marginal, tanto en cuanto a la presencia de espectadores en las pistas como de las audiencias televisivas. En esto, influye la cultura mayoritariamente masculina del deporte y la menor atención mediática del deporte femenino.

Sin embargo, esto también se puede ver desde otra perspectiva. Cuando entran en liza las grandes figuras del tenis femenino, sobre todo en los principales torneos (Grand Slams, Premier Mandatory o WTA Finals), la cosa cambia. Hay muchos partidos masculinos que son superados ampliamente en cuanto a interés de público por los femeninos. Estadios con capacidad para decenas de miles de espectadores se llenan para disfrutar viendo a dos mujeres pegando raquetazos, voleando o haciendo dejadas.

Sirvan como dato las finales del USA Open en las ediciones de 2014 y 2015. Las entradas para presenciar la femenina se vendieron antes que las de la masculina, dato que esgrimió Serena Williams para callar la boca a Novak Djokovic cuando el serbio dijo que los tenistas debían cobrar más que las tenistas. También son llamativas las cifras de audiencia televisiva del circuito WTA, que casi alcanzan los 400 millones de espectadores.

No es nada inhabitual que un partido de chicas supere en seguimiento a través de la pequeña pantalla a uno de chicos, como ya se apuntaba hace casi 20 años cuando se reclamaba igualar los premios en los Grand Slams. En aquella época sólo estaba así estipulado en Estados Unidos. Otro dato significativo es que el partido de Cuartos de Final de Wimbledon 2017 entre Johanna Konta y Simona Halep fue visto por 7,4 millones de personas, según datos de la BBC, todo un récord.

Simona Halep y Johanna Konta, en Wimbledon 2017. (Imagen: Daily Express).

Esto se traduce en que hay partidos femeninos de tenis que aglutinan mayor número de espectadores, tanto presenciales como en cuanto a las audiencias televisivas mundiales, que muchos partidos de la gran Liga Santander de la Primera División del fútbol español en los que hay equipos de entidad media o baja cuyo supuesto interés masivo es más aparente que real.

En algunos estadios, no se superan los 10.000 asistentes de media y en la mayoría no se alcanzan los 20.000. Es cierto que los equipos de la Liga Santander tuvieron en total más de 500 millones de espectadores televisivos acumulados durante la temporada 2016/2017, si se cuentan todas las competiciones nacionales e internacionales y las retransmisiones tanto en abierto como en plataformas privadas, pero los partidos en los que estaban involucrados el Madrid y el Barça amasaron casi la mitad.

Creo que son datos bastante contundentes y que demuestran que el tenis femenino vende e interesa, y mucho, en todo el globo, casi tanto como la Primera División. Otra cosa, claro está, es el caso particular de España, donde el tenis femenino actualmente es despreciado por los aficionados, a diferencia de lo que ocurría en los años 90 cuando la presencia continua de Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez en los encuentros más importantes del circuito y su rivalidad con Steffi Graff, Monica Seles, Mary Pierce, Jennifer Capriati o Gabriela Sabatini atraía a millones de espectadores en España.

Ahora mismo, ni siquiera el supuesto tirón que para las marcas y los aficionados españoles tiene Garbiñe Muguruza se traduce en buenas audiencias de TV, si bien esto ha de ser puesto muy en relación con el asunto del que hablé al principio de esta entrada. El tratamiento de los medios de comunicación. La propia Muguruza participó en un sketch con José Mota en el Especial Nochevieja en el que se denunciaba esta situación.

La final que enfrentó en 2016 a la propia Muguruza con Serena Williams en la pista central de Roland Garros, el torneo más importante sobre tierra batida, y que supuso a la postre el primer Grand Slam de la hispano-venezolana congregó ante el televisor a una pobrísima audiencia, apenas un 3,8% de share, a los que habría que sumar a aquéllos que lo vieron por plataformas de pago y no por el canal abierto que lo emitió, Discovery Max.

Precisamente ahí radica uno de los grandes problemas. Mucha gente no sabe ni que existe dicho canal. Y en cuanto a Teledeporte, el único que emite normalmente tenis femenino en abierto, su seguimiento es habitualmente bajísimo, pese a que a mí me parece un gran acierto su mantenimiento por parte de RTVE, ya que hace un gran servicio público, con todos sus defectos, emitiendo deporte minoritario y marginado de las grandes parrillas de programación. Pero la audiencia de los encuentros de tenis femenino es realmente irrisoria, a lo cual no ayuda mucho Teledeporte contraprogramando continuamente los eventos.

Esto ni mucho menos ha sido así siempre. No hace tanto tiempo la popularidad del tenis en TV era muy elevada, por lo que el argumento del “el tenis en España no interesa, y aun menos el de mujeres”, no es válido. De hecho, cuando RTVE emite la Copa Davis, la cosa cambia radicalmente, pero no así cuando lo hace con la Copa Federación, donde son las mujeres las que representan a España.

Anabel Medina, capitana del equipo español de Copa Federación, junto a Carla Suárez, la segunda mejor tenista española según el ranking WTA. (Imagen: Las Provincias).

Las causas están en otros lugares. ¿Cuántas noticias se dedican actualmente en prensa, radio o TV al tenis femenino? ¿Cuántos impactos hay en esos medios en comparación con el tenis masculino? No creo que nadie haya hecho un estudio sobre ello, pero estoy seguro de que en las redes sociales la situación se equilibra mucho más, e Internet a día de hoy es un espejo mucho más fiel de la sociedad y sus intereses que los medios tradicionales, mal que les pese a estos.

Aun así, no se puede negar que la gente de a pie sigue sin considerar el tenis femenino al mismo nivel que el masculino, al menos en España. Y esto no es culpa de los periodistas ni de los grupos de comunicación para los que trabajan, sino de todo un sistema educativo machista que discrimina en general a la mujer, a la deportista y en particular, en lo que aquí me ocupa, a la tenista, como ya he comentado en otras ocasiones en esta Buhardilla.

Al menos desde el 25 de marzo muchos grandes aficionados al deporte de este país sabrán gracias a la maravillosa cobertura de Antena 3 que Wozniacki es una tenista rubia que se enfadó mucho porque decía que la insultaban desde la grada unos latinos. Lo de saber que había sido número 1 y que había ganado el Open de Australia unos meses antes ya lo dejamos para otro momento.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s