Abba, el grupo de mis padres

Abba no va a volver en un sentido estricto. Productores, discográficas y todo tipo de promotores musicales y gente del negocio llevan años intentándolo, pero no hay manera de que los miembros de la banda sueca más famosa de todos los tiempos entren por el aro. Sin embargo, este año 2018 se reunirán para crear dos nuevas canciones y también se organizarán una serie de actos relacionados con el grupo, con hologramas suyos sobre el escenario, por lo que se puede considerar que sí se ha conseguido una especie de vuelta low cost.

Este asunto me viene perfecto para introducir la cuestión de esta semana. Los grupos que marcaron una generación, que se hicieron míticos y legendarios para una hornada o varias de jóvenes que hoy en día ya no son tan jóvenes pero llevan ese marchamo musical para siempre. Ese concepto se ha ido perdiendo con los años. Debido al cambio de concepto tanto en la forma de consumo musical como en la manera que tiene de comercializarse lo cierto es que resulta difícil encontrar en la actualidad un grupo que represente a nivel de popularidad y difusión lo que Abba encarnó en los años 70 y principios de los 80.

Fueron tan icónicos que su legado no se reduce ni mucho menos a la época que les correspondió. Alguno me podría decir que eso también ocurre con Los Beatles, los Rolling Stones, Queen o AC/DC. Sin embargo, no es exactamente lo mismo, y soy consciente de que estoy tirando piedras contra mi propio tejado, porque yo me siento mucho más identificado con cualquiera de los grupos citados que con el pop ñoño, facilón, melódico y discotequero de Abba.

No es igual porque esta banda compuesta por dos mujeres y dos hombres, que fueron matrimonios y luego se divorciaron (lo cual al cabo desembocó en la disolución de la agrupación musical) tenía una capacidad ciertamente difícil de conseguir a la hora de crear temas que se colaban en los oídos y calaban en las emociones del público en general de forma indiscriminada y sostenida en el tiempo. No iban paralelos a los tiempos que corrían, ni buscaban ser alternativos, ni tampoco se esforzaban demasiado en conseguir un producto sofisticado o que fuese considerado una obra maestra.

Benny Andersson y Björn Ulvaeu hacían canciones pegadizas, emotivas y vitales que hablaban sobre todo de amor, la forma más sencilla y auténtica de facturar música pop, tal vez como los primeros Beatles, si bien estos siempre tuvieron un toque que iba más allá y entroncaba con el rythm and blues y el rock´n roll, que ya no es para todo el mundo ni para todos los oídos. Por su parte, las empastadas voces de Anni-Frid Lyngstad y Agnetha Fältskog daban a los temas la personalidad y textura perfectas. Tampoco hay que olvidar los arreglos de Phil Spector, tan criticado como inteligente a la hora de fabricar éxitos eternos.

La prueba definitiva de esto la recibí hace unos días. Estaba tomándome una cerveza en un bar y sonó Dancing Queen. El local estaba lleno de gente, la mayoría no pasaba de los treinta y muchos rozaban los veinte. Es un sitio en el que normalmente triunfa la música un poco más indie. Casi todo el mundo se puso a cantar ese bonito artefacto creado por los suecos con un nivel de intensidad, energía y pasión increíble. Y pensé que esa es precisamente la grandeza de Abba. Su herencia musical ha sido recibida por gente de lo más variopinta, aficionados a todas las corrientes musicales, pero que encuentran esa especie de vínculo común, lo aceptan y lo hacen más fuerte e intenso, y sobre todo ha sido transmitida de generación a generación. Confieso que no pude evitar emocionarme.

Recuerdo que de niño y adolescente siempre me burlaba un poco de mis padres debido a su querencia por Abba, sobre todo con motivo de esos videos musicales que en su momento debieron tener una estética muy rompedora pero que a mí me parecían patéticos y bastante parodiables. Supongo que los años te hacen ver las cosas con otra perspectiva y, aunque no cambies de premisas básicas (o no deberías), matizas algunas opiniones o las complementas con otras.

Ahora reconozco que, si bien no son las canciones que me llevaría a una larga excursión por la naturaleza más agreste o a una isla desierta ni formarían parte de mi playlist favorita, hay que respetarlas. La obra de Abba logró internacionalizarse hasta límites insospechados, siendo exitosos en cada rincón del planeta. Incluso en Estados Unidos, donde en su día no obtuvieron ni mucho menos el reconocimiento del que gozaban en Europa, acabaron por convertirse en leyenda con el musical Mamma Mia!, de gran éxito en Broadway, y varias películas cuyo argumento está prácticamente guiado por su repertorio. Destaca sobre todo la saga protagonizada por Maryl Streep, cuya segunda parte está ahora en los cines, pero sin duda la más carismática es la producción australiana La Boda de Muriel.

Temas aparentemente estúpidos como Super Trouper, Gimme, Gimme, Gimme! o Waterloo, que tienen el mérito indiscutible de haberse constituido en himnos intemporales y, por su simpleza infantiloide, su capacidad de contagio y su musicalidad agradable, han conseguido sobrevivir a su época y provocar la bonita escena, tan necesaria en estos días, de que un abuelo y su nieta de dieciocho años se emocionen cantando y entonándolas juntos.

Pero sobre todo son el grupo de la gente que, como mis padres, vivieron su gran auge. Eran chavalillos o jovencitos cuando los suecos ganaron el Festival de Eurovisión en 1974 y lanzaron sus éxitos encadenados año tras año durante una década de ensueño. Por eso, esta entrada va dedicada a mi madre, por razones evidentes relativas a la fecha de hoy y que no son las comerciales, ya que hoy es un poco menos Chiquitita, pero sobre todo a mi padre, por otras razones más privadas. Por cierto, se llama Fernando.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s